Gandhi era un pedófilo, maltratador, violento y racista

Vamos a ver como de pacífico y buena persona era en su vida privada, el líder indio era una persona racista, pedófila, violenta y maltratadora. Así, según recogen algunas investigaciones sobre la vida de Gandhi, durante los años en los que vivió en Sudáfrica, el activista indio no dudó en asegurar que los indios eran «un poco mejores que los salvajes nativos de África», que son «sucios y viven casi como animales».

Del mismo modo, en alguna ocasión se mostró contrario a que los niños indios se mezclaran con los negros en las escuelas o a las relaciones entre personas de distintas razas. En lo que respecta a su vida privada, algunos testimonios aseguran que, lejos de mostrar el carácter pacífico por el que es universalmente conocido, maltrataba con frecuencia a su esposa y era muy violento con sus hijos.

Gandhi se casó a los 13 años con una chica de su misma edad y a los 37 tomó votos de abstinencia. A pesar de esto, tenía la necesidad de acariciar niñas pubescentes y adolescentes tempranas. Llevaba a estas chicas a la cama con él por la noche, para que, lo ayuden a sobrellevar sus “ataques nocturnos”. Sus compañeras femeninas, que provenían de su círculo de confianza -todas vírgenes o esposas jóvenes- entraban a la cama con él desnudas para calentarlo a él con sus cuerpos. Algunas le administraban enemas también. Entre las chicas jóvenes, había rivalidades entre quién dormiría con él, y una de sus discípulos mujeres contó que sus compañeras de cama tenían muchas dificultades para retener sus impulsos sexuales dado que él las tocaba en lugares eróticos. A pesar de que sus personas cercanas tenían miedo de la reacción pública de los medios si estos comportamientos “pedófilos” se conocieran, el desnutrido continuó con ellos hasta su muerte. El Mahatma no tuvo sexo con ellas, pero claramente las caricias y frotamientos fueron muy importantes para él. Si hubiese vivido en los Estados Unidos, habría sido condenado por abuso infantil (Bullough, 1981)



 muerte – consideraba que lo que hacía grande su lucha fue que evitó por todos los medios la confrontación violenta con los británicos – aún que hay quien cree que mitificarlo fue una estrategia de los propios imperios para que las colonias iniciasen ese tipo de resistencia y no se lanzasen a las armas. Pero igual que no fue ni tan santo ni tan progre como nos han hecho creer, tampoco fue tan pacifista. Al menos contra los pakistaníes y las mujeres.

Durante la guerra entre Pakistán y la India que siguió a la independencia, Gandhi rápidamente se olvidó de la no-violencia y del pacifismo para apoyar a la India en una guerra que en algunos lugares fue una auténtica limpieza étnica y todo por una colónia.

Respecto a las mujeres, por si lo de captar adeptas y meterlas desnudas en su cama no era suficiente, Gandhi maltrataba físicamente a su mujer - y también a sus hijos. De hecho la dejó morir de pulmonía porque le prohibió utilizar la penicilina, que consideraba indigna, ya que creía que la medicina tradicional india era superior a la occidental.