Trajano, el emperador español que salvo Roma

Trajano
«Optimus princeps», es decir, el mejor entre los emperadores romanos. Este es el título que le dedicó al hispano Trajano el historiador Plinio el Joven, su contemporáneo.

Nacido en el año 53 en la ciudad de Itálica, en la Bética, una de las provincias romanas de la Península Ibérica, llamada Hispania por los romanos, Marco Ulpio Trajano fue el primer emperador que no pertenecía a una dinastía imperial. Fue nombrado en el año 98 por sus méritos y no por relaciones familiares. Trajano escaló rápidamente los grados de la carrera militar, demostrando dotes de estratega de guerras y de paz. Supo ser un sabio administrador, ganándose el consenso y la fidelidad absoluta de sus hombres. Por eso el emperador Nerva lo «adoptó» como su sucesor. «Llevó al Imperio a su máxima extensión (6,5 millones de kilómetros cuadrados, de los que 5 millones son los confines actuales de Europa), pero el sentido de sus conquistas no estaba ligado al de la sumisión, sino al de la inclusión»
Vista de la obra «Trajano recibe embajadores frente a la representación de la ciudad Drobeta», uno de los relieves de las Columnas de Trajano
Trajano conquistó tierras y pueblos, pero lo hizo implantando reformas sociales, potenciando las infraestructuras más remotas, aplicando buena administración y leyes, sin olvidar nunca la capacidad de persuasión para mantener el consenso y el afecto del pueblo.

Guerrero

Trajano era un guerrero, y lo que ganaba en la guerra lo invertía en el territorio. 
El emperador hispano se concentró tras las guerras en la construcción, viendo cómo el comercio se extendía y el Estado se enriquecía con la pacificación. Por eso, Plinio el Joven le dedicó llamativas alabanzas: «Trajano supo traer alegría a los romanos. Él nos ordenó ser felices, y lo seremos».
El imperio hacia el año 117, bajo el reinando de Trajano, cuando alcanzó la máxima expansión de toda su historia.

Trajano es conocido por su amplio programa de construcción de edificios públicos. Aún perduran numerosos monumentos, como el Foro de Trajano, los mercados que también llevan su nombre y la famosa Columna Trajana, situada en el foro, un monumento de mármol de Carrara de 38 metros de altura, incluyendo el pedestal en el que está la tumba que conserva sus cenizas y las de su mujer, Plotina. La columna está decorada con 135 bajorrelieves en espiral para conmemorar sus victorias en Dacia (actual Rumanía), tras cruentas campañas desde el año 101 al 106. El recorrido de la exposición aprovecha el gran poder evocador de estos monumentos, así como del genial arquitecto civil y militar Apollodoro di Damasco, que gozó de la plena confianza de Trajano.
Templo de Trajano en Itálica

Trajano tenía la dedicación de mejorar los territorios conquistados con monumentos, calzadas, puertos, puentes o termas. Entre esas obras destacan el puente sobre el Danubio o el de Alcántara (Extremadura), denominado de Trajano. Todo ello sirvió para unificar el Imperio y dar una imagen de vida civil y cultura común.
Ilustración del ingeniero Duperrex de cómo debió de ser el Puente de Trajano