El Gobierno progre sueco lo admite: "La inmigración musulmana impulsa el machismo en los colegios"


En la actualidad, la legislación educativa sueca permite que los centros escolares segreguen a sus alumnos por sexos, siempre y cuando la educación que se imparta sea la misma para todos. Pero, durante los últimos años, la segregación sexual avanza en el país nórdico, liderada por las escuelas musulmanas, en un claro detrimento de la enseñanza para las mujeres.
En la fotografía que abre esta información, tomada en la escuela Römosseskolan de Gotemburgo, se observar claramente cómo las niñas son hacinadas al final de la clase, en claro contraste con sus compañeros masculinos, que ocupan la zona delantera del aula, en el espacio más cercano al profesor.
El Gobierno sueco de extrema izquierda (socialistas y ecologistas) anunció hace un año que estaba planeando legislar para evitar situaciones como esta, aunque, por el momento, no se ha impulsado ninguna medida en concreto. El ministro de Educación, Gustav Fridolin, explicó entonces que “hemos visto un número de informes de inspectores de escuelas públicas donde chicas y chicos estaban en distintas clases en ciertas materia. No creemos que esto se deba permitir”.
Hace unos meses se hizo público que varios colegios suecos musulmanes habían empezado a separar a chicas y chicos en las horas de gimnasia, alegando que esta medida ayudaba a las jóvenes “a participar más activamente en las clases”.