Tribunal libera a 20 moros que quemaron vivos a una pareja de cristianos


Shahzad Masih de 26 años y Shama Shazad de 24 eran una pareja de cristianos paquistaníes que trabajaban en una fábrica de ladrillos en la ciudad industrial de Kiln. Eran padres de tres hijos. Fueron acusados en 2014 de profanar el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, en la ciudad de Kot Radha Kishan.
Una turba alentada por líderes religiosos locales los atacó y acabaron quemándolos vivos en uno de los hornos de la fábrica utilizados para secar el barro.
En el momento del ataque, la policía consiguió arrestar a decenas de aldeanos y un tribunal en noviembre de 2016 condenó a cinco de ellos a muerte mientras que a muchos otros se les condenó con diferentes penas de cárcel mientras que el resto siguió en prisión.
Ahora, tres años después, el fiscal Abdur Rauf ha criticado que el resto de los acusados -20 personas- vayan a ser liberados por un tribunal.
La blasfemia en Pakistán está establecida en el Código Penal con penas desde una multa hasta la muerte. Generalmente tan solo el rumor es suficiente para que los sujetos sean acusados por la policía, abogados y jueces -aunque no todos son musulmanes- y recibir todo tipo de amenazas y ataques. Este país islámico, de 167 millones de habitantes y donde el 96% de la población es musulmana, tiene las leyes más estrictas contra la blasfemia de todo el mundo.