Carta de un joven falangista de Castilla y León: 'queremos constituir una alternativa a la izquierda y a la derecha utilizando los símbolos con los que la derecha aplastó a la izquierda hace 80 años'


Nos ha parecido muy interesante esta carta en cuestión, la de un joven falangista de Castilla y León hablando de los símbolos que algunos que se autodenominan 《Nacionalsindicalistas》 portan.

Autor: @jortx_llion

Esta carta nace de alguna polémica suscitada entre camaradas en cuanto a mi opinión acerca de determinados símbolos. Es pues ante todo mi más estricto punto de vista.

Así como el Ejército es nacional, integrador y superclasista, … la España que el Ejército defienda ha de buscar desde el principio un destino integrador, totalitario y nacional. (JAPR, Carta al militar español, noviembre de 1934)
Mi posición es la manifestada en el discurso de la Comedia el 29 de octubre de 1933. Poner mi energía al servicio de ese Estado totalitario nacional y social que se considere instrumento del destino total de España, como unidad en lo universal, no de la clase o del partido más fuerte. (JAPR, Entrevista a la revista Blanco y Negro 11 de noviembre de 1934)
Juro mantener sobre todas las ideas la de Unidad: Unidad entre las tierras de España, Unidad entre las clases de España, unidad entre el hombre y los hombres de España.” (Juramento falangista)

El falangismo, como todos los movimientos tercer-posicionistas, aspira a la superación de las diferencias sociales y políticas en el seno del pueblo español, proponiendo un Estado totalitario.
Es necesario hacer un recorrido por otras experiencias europeas para ver como el ascenso al poder de movimientos hermanos se produce con la anulación del sentimiento de clase, esto es, la abolición de la ruptura del pueblo en izquierdas y derechas. La toma del poder de estos movimientos se hace con un frente patriótico interclasista.
No es mi intención criticar los acontecimientos que llevaron al 18 de Julio de 1936, en primer lugar, porque no quiero faltar a la verdad, y en segundo lugar porque la historia, para bien o para mal, es historia. Los hechos son que los falangistas se vieron empujados a elegir un bando, y eligieron el que debieron elegir, el de la defensa nacional frente al comunismo y el que no los mataba por la espalda. Decir esto no puede chocar con establecer una crítica en torno a los acontecimientos y deducir que esa guerra supuso nuestra anulación ideológica total. Y lo supuso por el hecho de posicionarnos con una clase muy concreta y contra la revolución social de otra.
Apoyando al bando nacional Falange salvó la continuidad histórica de España a cambio de anularse ideológicamente, alguien interpretará que le estoy echando en cara a la Falange haberse posicionado, nada mas lejos de mis intenciones. Si pretendemos avanzar sin embargo hay que realizar un análisis histórico y ser conscientes de la realidad.
Apoyar a la reacción supuso acabar con ese precepto (que ya lo alumbró el mismo Ledesma en LCdE) de “social y nacional”. La realidad es que la Falange fue utilizada por la burguesía para aplastar la revolución social que defendía la propia Falange. El Régimen que resultó de esa victoria fue una continuación por la fuerza de la situación que había provocado la proclamación de la República. Al igual que en el resto de Europa tras la Guerra Mundial, se lleva a cabo una política económica fordista-keynesiana, según la cual se crea el Estado de bienestar con el precepto de elevar la vida de las clases populares y alejarlas de ninguna pretensión revolucionaria. Es decir, salvar el capitalismo. No es algo que se diera en España por la presencia falangista en los primeros gobiernos, esto es una gran falacia, y simplemente hay que ver las políticas liberales en el resto de Europa para comprobar como Francia, Alemania, Italia, etc. superaron en políticas sociales a un Régimen que incluso alguno ha calificado de “socialista”.
De nuevo no hay que caer en la critica absurda, el franquismo supuso una revolución económica para España, que experimentó un crecimiento como nunca antes en la historia. El problema es que esa revolución es la que se dio en el resto de Europa en el siglo 19. España no estaba preparada para la irrupción de un movimiento fascista en los años 30, y de ahí su fracaso. Estamos ante un falangismo que se tuvo que enfrentar a un país retrasado 50 años para su surgimiento. No existía una clase media, pequeña burguesía y clases trabajadoras proletarias (no existía el capitalismo industrial salvo en contadas zonas) que pudieran sustentar un movimiento de estas características.
Nosotros, en 2018, tenemos que buscar la eficacia política, alejándonos de justificar la historia o quejarnos de si pasó esto o lo otro. Pero, ¿Qué es el franquismo, sino la victoria sobre la revolución social? Estamos ante un problema que arrastra el falangismo desde 1975, queremos constituir una alternativa a la izquierda y a la derecha utilizando los símbolos con los que la derecha aplastó a la izquierda hace 80 años. Y eso es imposible por incoherente. Si lo que queremos es hacer un museo, eso sí, no habría mayor problema.
Hoy nos tenemos que dirigir de nuevo a la totalidad del pueblo, y sobre todo a las clases populares que son las clases revolucionarias y que son en buena parte herederas de los derrotados en 1936 (se criticará que en ambos bandos hubiera pobres, claro, la diferencia es que los perdedores buscaban hacer la revolución y los otros mantener la estructura social, como en la Revolución Rusa), luego los que hoy proponen la revolución social ven como sus antepasados ideológicos a los perdedores, como es lógico por otro lado. Los enemigos de sus antepasados, los que abortaron la revolución social, son sus enemigos actuales.
Falange es un partido nacional y revolucionario, pretende hacer la revolución social, no en el sentido marxista por supuesto, pero basándose en su misma crítica. Entonces está claro que nuestra “clientela” no puede ser la del PP, sino fundamentalmente las masas que se oponen al sistema y que han visto en los farsantes de PODEMOS una alternativa.
Utilizar la bandera con la que la reacción derrotó a la revolución social nos sitúa de nuevo con un sector social y contra otro. Cualquiera que entienda la doctrina coincidirá en que es el peor error que una organización de este tipo puede cometer. Mientras que la bandera rojigualda es perfectamente aceptada por el conjunto nacional, el águila de san juan (pese a todo su significado histórico que no discuto) nos sitúa en el sector reaccionario y por tanto es contraproducente políticamente. Es falso que sea una bandera antisistema, pues es la actual la misma legalidad que constituyó el pasado régimen. Y son las élites de aquel régimen (la mayor parte del Ibex35, la corona…) las que hoy mandan. No se quien puede ver la vinculación con alguna simpatía.