El pueblo sirio instala dispensadores de agua y comida para gatos en Damasco


Niños, ancianos y mujeres son las personas más expuestas a la crueldad de la guerra. Pero las mascotas también son víctimas de los conflictos bélicos. En el caso de Siria tampoco hay que olvidar al ganado que, como elemento económico, ha padecido todo tipo de abusos y tropelías en estos largos siete años de conflicto.
Mientras voluntarios palestinos y soldados sirios combaten, casa por casa, para expulsar al Estado Islámico de sus últimas posiciones al sur de Damasco, la capital siria, prácticamente liberada ya de la amenaza terrorista, busca volver a la normalidad. En este sentido, un grupo de cooperantes ha instalado en las calles damascenas dispensadores, fabricados con unos tubos de pvc, con agua y comida para gatos callejeros.