Los trabajadores españoles de Amazon plantan cara a la empresa yanqui por explotarles y facturar mucho en España pero no tributar casi nada


El último trimestre Amazon ganó casi 2.000 millones de dólares. Su éxito desde sus fundación en 1994 se debe a la agresividad de sus prácticas. También ha invertido en empresas de comunicación. Ha comprado el diario The Whashington Post. 

Pero los ingentes beneficios no llegan ni a los trabajadores, que en las movilizaciones gritan al fundador "Bezos, escucha, reparte tu hucha", ni a las arcas de los Estados donde operan. La multinacional es puntera en ingeniería fiscal para pagar el mínimo de impuestos. Aunque en España en el último ejercicio sus ventas se han disparado un 161%, sólo ha pagado 4 millones de euros en Impuestos de Sociedad, una burla cuando su factura se ha catapultado hasta los 289 millones de euros. La empresa tiene su paraíso fiscal en Luxemburgo, con tal descaro que ha sido multada por la Comisión Europea, junto con Apple.

Dinero hay, pero la plusvalía generada no revierte en los trabajadores que han plantado un pulso a la multinacional desde el principal centro de Logística en España, en San Fernando de Henares (Madrid) y preparan paros parciales para el 1 de junio y una huelga coincidiendo con los días de “Prime Day” en el que la empresa tiene días de facturación pico como el Black Friday o Navidades.