El derrumbe del puente de Génova se podía haber evitado: Varios informes habían manifestado la fragilidad del puente y aconsejado a la empresa y a las autoridades la necesidad de remplazarlo completamente


El 14 de agosto pasado, al mediodía, un tramo del puente Morandi se vino abajo y causó la muerte de 43 personas,16 heridos y ha privado de su vivienda a centenares de vecinos.

Lo que nos quisieron vender como una desgracia "fruto de la mala suerte" ya se ha demostrado que es una autentica falacia. El causante de dicho derrumbe no ha sido nada más que la avaricia de unos pocos.

Varios informes habían puesto de manifiesto la fragilidad del puente, uno de ellos había aconsejado a la empresa y a las autoridades incluso la necesidad de remplazarlo completamente. Pero la sociedad privada que explotaba la autopista que pasaba por el puente, y que por ello estaba encargada de su mantenimiento, pese a estar más que anunciada la catástrofe parece ser que tenía otras prioridades.

Privatizada hace veinte años, estaba controlada por un grupo financiero que pertenece a la familia Benetton que ha dedicado los últimos años centenares de millones de euros a la compra de sociedades de autopistas y aeropuertos en toda Europa, contribuyendo así a restar soberanía a los estados.

Los poderes públicos no hicieron nada para exigir a esta sociedad privada a hacer frente  a sus obligaciones. Al contrario, desde hace años, todos los gobiernos italianos no han cesado de reducir los presupuestos dedicados al mantenimiento de carreteras y de puentes del país.

Dicho peligro y abuso no ocurre solamente en Italia, esta situación es la misma en todos los países más desarrollados, tanto en Europa como en Estados Unidos.

En Francia, según un informe publicado el mes pasado, un tercio de los 12.000 puentes de la red gestionada por el Estado necesita reparaciones y de ellos más de 800 están amenazados eventualmente de derrumbe.

Como en Italia, después de haber financiado la construcción de autopistas, el Estado las privatizó para mayor beneficio de grupos como Vinci o Bouygues que se limitan a embolsarse peajes en continuo aumento.