4 millones de personas viven en situación de extrema vulnerabilidad en España, tienen serias dificultades para acceder a derechos sociales básicos como vivienda o empleo y carecen de un entorno que sirva de colchón, son 1,2 millones más que en 2007


Se han consolidado los casos más graves, de quienes tienen serias dificultades para acceder a derechos sociales básicos como una vivienda o un empleo y carecen de un entorno que pueda servirles de colchón. 4 millones de personas viven en esta situación de extrema vulnerabilidad, 1,2 millones más que en 2007, según el último informe de la Fundación FOESSA, vinculada a Cáritas Española.

La cifra es incluso mayor a la registrada en 2009, en plena crisis. En estos diez años ha aumentado el distanciamiento entre quienes pueden permitirse vivir con normalidad y quienes viven en exclusión. Además, 6 millones de personas se han recuperado de forma tan débil, que en caso de una nueva crisis tendrían grandes posibilidades de volver al sector en exclusión. 

El grupo comprendido entre los 45 y los 64 años ha pasado de un nivel de exclusión del 13,1% en diez años al 18,4% actual. Este es uno de los retos que plantea el informe, avanzar en la inserción laboral de los adultos mayores.

La nación se recupera del bache económico a dos velocidades. La mitad de la población se encuentra en situación de integración plena, es decir, que no está afectada por ningún rasgo de vulnerabilidad, una cifra similar a la registrada antes de la gran recesión. Pero 8,6 millones de personas siguen viviendo en exclusión social: tienen dificultades graves en el acceso a almenos uno de sus derechos básicos. De ellos, algo más de 4 millones viven en situación de exclusión moderada: cuentan con apoyo social o ayudas públicas. Otros cuatro millones —que viven en 1,5 millones de hogares— no disponen de apoyo. Están en situación de exclusión severa y son un 40% más que hace diez años.

El estudio presentado este miércoles es el avance de uno más amplio que se hará público el año que viene. Se ha redactado a partir de 11.500 encuestas realizadas en las 17 comunidades autónomas, y para su elaboración se ha partido de 35 indicadores sociales básicos repartidos en ocho bloques: empleo, consumo, participación política, educación, vivienda, salud, conflicto social y aislamiento social.

En integración plena (48,4%) se sitúan quienes no tienen incidencia de ninguno de estos indicadores; en integración moderada (33,2%), quienes se ven afectados por alguno de ellos, pero cuya participación social es normal y pueden vivir con los medios de los que disponen. La exclusión moderada (9,6%) y, sobre todo, la severa (8,8%) son las que más preocupan. 

La situación se vuelve crítica en 1,8 millones de casos que conforman el núcleo más duro de la exclusión. Son los más desamparados. Algunos llevan tanto tiempo en esta situación que han perdido  los apoyos y la confianza en su capacidad de salir adelante por sí solos. Dudan o directamente lo ven imposible, mientras el estado a su suerte los abandona.

En España, 600.000 personas se encuentran en situación de inseguridad alimentaria severa, según 'La seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo', presentado hace unas semanas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que elaboró el estudio junto a otras cuatro agencias de la ONU.

Esto significa que el 1,4% de la población española se ha ido a la cama sin comer al menos una vez al año. 

Los datos arrojan un cubo de agua fría ante las falsas expectativas proporcionadas por los políticos. En una España que año tras año pierde soberanía, perdemos el control de nuestras instituciones y obligarquías extranjeras se intrometen en nuestros asuntos internos.