El peligro del burka: El criminal más buscado de Francia evitó ser detenido durante tres meses gracias a ocultar su rostro bajo un burka


Los policías que seguían la pista de Rédoine Faïd, uno de los delincuentes más buscados de Francia, notaron algo extraño en una figura con burka y sus movimientos. 

Sospecharon que quien se ocultaba bajo el velo integral, andando por la calle, era un hombre. Tenían razón. Pocos días después de esta escena, en la madrugada de ayer, se confirmó. Faïd fue detenido en un piso de Creil, a 60 kilómetros al norte de París, mientras dormía. La mujer del burka era él, un individuo calvo y con barba. Junto a sus disfraces y sus pelucas, hallaron , en la mesilla de noche, un revólver y un arma automática que no le dio tiempo a usar.

Faïd, de 46 años, es una pesadilla de la justicia francesa. Iban tras él desde el pasado 1 de julio. Ese día se escapó de la cárcel de Réau, al sur de la capital francesa. Un comando de tres hombres secuestró un helicóptero y obligó al piloto a dirigirse a la prisión y aterrizar en su patio central. Armados con fusiles, dos de los intrusos lanzaron botes de humo y se abrieron paso, puerta tras puerta, hasta el lugar donde se encontraba Faïd, que en aquel momento recibía una visita.

Logró evitar a la policía durante tres meses gracias a que cada vez que salía a la calle se ponía el burka, tapando así su rostro.

Su hermano, Rachid, otro temido delincuente que le ayudó a escapar de prisión, también usaba el burka cuando estaba fugado para ocultar su identidad.

Uno de los muchos argumentos que algunos esgrimen para prohibir el burka es precisamente por eso: por motivos de seguridad, para evitar situaciones como esta.