No todos somos iguales ante la ley, los muy diversos traidores a la patria y las oligarquías (que lo mismo son) gozan de privilegios


En España está extendido el bonito mito de que "todos somos iguales ante la ley".

Mito que esta semana dos noticias han fácilmente tumbado. No todos somos iguales ante la ley, los muy diversos traidores a la patria y las oligarquías (que lo mismo son) gozan de privilegios.

El trato diferencial que Instituciones Penitenciarias le otorgan a la hermana del rey cuando visita a su marido se mantiene cada vez que Cristina va a la prisión de Brieva. Ella, a diferencia de los familiares de otras presas que también van de visita o a hacer vis a vis a la prisión, entra con su coche privado hasta las puertas del recinto sin esperar junto a los demás familiares que van a ver a las otras reclusas.

Además, el ex duque cumple su condena en una prisión especial de mujeres y en un módulo especial.

Esta semana también se reveló que el golpista de Junqueras dispone de un despacho personal habilitado por las autoridades de la prisión en el ala de Psiquiatría de la cárcel de Lledoners (Barcelona), la más tranquila de todo el centro penitenciario. Es en ese despacho donde se reúne con sus subordinados, gestiona sus asuntos, transmite sus órdenes y decide la estrategia del procés.

"Hay visitas que entran con guardaespaldas, no se les pide el DNI y no se les cachea", explican fuentes a 'EL ESPAÑOL'. Tal y como se están haciendo, son un fraude de ley

Las fuentes consultadas de Lledoners aseguran que Junqueras recibe muchísimas más visitas de políticos y periodistas nacionalistas que de familiares. "Ve a su mujer tres veces al mes, quizá cuatro si le dan un extra por las razones que sean. Pero puede ver hasta cuatro veces al día a Gabriel Rufián o a cualquier alto cargo de la Generalidad o de ERC. Y eso es posible porque, en lugar de aplicarles a esas visitas la política de comunicaciones convencional, se les aplica la normativa de autoridades, mucho más flexible. Pero es que ahora entra como autoridad gente como la monja Lucía Caram o el obispo de Solsona. ¿Que autoridades son esas?", señalan funcionarios.

Al igual que la familia de ladrones llamada  Pujol. Jordi Pujol y su familia, según sus propias palabras, no irán a la cárcel porque "disponen de muchos secretos y trapos sucios que de ser desvelados harían tambalear la democracia".