Sánchez e Iglesias firman un acuerdo para los Presupuestos del 2019: Subida del salario mínimo, aumento de presupuesto para el plan estatal de vivienda y regulación de la publicidad del juego de azar y las apuestas en línea


La subida del salario mínimo interprofesional (SMI) a 900 euros y un aumento de presupuesto para el plan estatal de vivienda con mayor protección a los inquilinos y posibilidad de que los ayuntamientos regulen los precios del alquiler son algunos de los puntos del acuerdo al que han llegado el Gobierno y Podemos para los Presupuestos Generales del Estado del 2019.



El acuerdo, firmado por el presidente del Gobierno y Pablo Iglesias, en el Palacio de la Moncloa, contempla una subida del IRPF para las rentas superiores a 130.000 euros, según han confirmado a Efe fuentes de la negociación.

El pacto incluye también la aprobación de los permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles (que podría aumentar ligeramente la natalidad), y mejoras para las ayudas en dependencia.



El pacto también incluye aprobar una regulación de la publicidad del juego de azar y las apuestas en línea, de ámbito estatal, similar a la de los productos del tabaco.

El trabajo no está ni mucho menos hecho. El Gobierno ya tiene 151 apoyos en el Congreso a sus PGE de 2019. Los 84 del PSOE y los 67 de Unidos Podemos. Le quedan aún 25 escaños por conseguir. Algunos más sencillos de conseguir, como los cuatro de Compromís —partido con el que cogobiernan en la Comunidad Valenciana y que concurrió con los morados en las generales—, o el de Nueva Canarias —aliado electoral de 2015 y 2016—, pero otros mucho más complicados de cuadrar. Mucho más. Los de las formaciones nacionalistas (PNV) y separatistas (ERC, PDeCAT). El Ejecutivo admite que su pacto con UP está abierto al "diálogo" y al "consenso" con el resto de fuerzas, pero también subraya que en las conversaciones con ellas hablará de los números, de las cuentas del año próximo, y no deben "cruzarse" cuestiones ajenas a ellas, como los golpistas del 'procés' o el referéndum de autodeterminación, como los separatistas reclaman con insistencia.