Amenazan a España con dejarla sin eventos deportivos si no reconoce al narcoestado de Kosovo


España es, junto a Grecia, el único gran país europeo que no reconoce a Kosovo, el país balcánico que autoproclamó su "independencia" en 2008.

Esta medida, por culpa de las interferencias extranjeras en nuestra soberanía, puede poner en peligro el peso y prestigio de nuestra nación en el movimiento deportivo internacional, y la posibilidad de organizar unos Juegos Olímpicos o un Mundial de fútbol.

El Comité Olímpico Internacional (COI) ha advertido de que ha escrito una carta que enviará el jueves próximo a todas las federaciones internacionales para pedirles que no concedan a España la organización de ninguna competición internacional de ningún deporte si no se garantiza que los deportistas kosovares puedan participar con su himno y bandera.

La amenaza olímpica, verbalizada inicialmente en unas declaraciones de Pere Miró, subdirector general del COI, a la web 'insidethegames.biz', se produce justamente la víspera de la presentación en el Consejo Superior de Deportes (CSD) de la oficina de estrategia internacional, que pretende “potenciar, desarrollar y promover la organización de grandes eventos internacionales en España”.

“En esta situación, es imposible que España pueda organizar nada”, señala Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español (COE) después de una semana marcada por los problemas que sufrió la delegación kosovar en los campeonatos del mundo de kárate disputados en Madrid. Los karatecas del pequeño país balcánico pudieron participar, pero no se les permitió usar su bandera ni su himno. Ni siquiera el nombre de su nación podía figurar en los chándales, marcados solamente con las siglas KKF (Kosovo Karate Federation) ni en los marcadores de resultados, donde se les identificaba con las siglas WKF5 (World Karate Federation).

El COI, así como la gran mayoría de federaciones internacionales, admitió a Kosovo en 2014.

“En todos los países del mundo, salvo en España, los kosovares compiten sin problema, con los mismos derechos y garantías que los demás deportistas”, añade el presidente olímpico español, quien precisa que ni el COI ni las federaciones cuestionan la política española ni entran a valorarla.