El Gobierno rechaza la petición China de participar en la nueva Ruta de la Seda para no desairar a la UE: España pierde la oportunidad de ganar infraestructura y poder controlar gran parte del comercio mundial


El Gobierno ha recibido con alfombra roja a Xi Jinping, el primer presidente chino que visita España en 13 años, pero deja claro desde el principio que no piensa suscribir la nueva Ruta de la Seda, un gigantesco plan de infraestructuras ferroviarias y marítimas para conectar China con las principales economías de Europa, Asia, África y Oceanía. 

España no descarta participar en proyectos concretos, pero rehúsa suscribir globalmente una iniciativa que divide a Europa. La oportunidad se ha perdido por culpa de la UE, ya que el Gobierno no quiere desairar a nuestros "socios" europeos. 

Los dos gobiernos difundirán una declaración conjunta sobre “fortalecimiento de la relación estratégica integral” entre España y China que busca profundizar en las relaciones políticas, económicas y culturales.

Para justificar su negativa a suscribir el BRI, Moncloa alega que la UE “acaba de aprobar su propia iniciativa de conectividad con Asia y lo lógico es que sea en ese marco en el que trabajen los europeos”. Esta posición, alegan, “es comprendida por las autoridades chinas”.

La nueva ruta de la seda ciertamente es una empresa china para expandir su influencia en contraposición con Estados Unidos. Pero el caso español era diferente al de los demás países; ya que nuestra estratégica posición geográfica iba a ser el puente entre América, África y Asia. De tal manera que España hubiera ganado infraestructuras (potencia económica e industrial) y hubiera ocupado una posición relevante en el panorama geopolítico, habiendo ganado soberanía y teniendo control de gran parte del comercio mundial.