Los "misteriosos" apagones en el Internet de África cuando los gobiernos reprimen salvajemente al pueblo


Este 2018 se han documentado en África cortes de Internet, al menos, en Camerún, en el Congo y en Chad. En todos los casos, los apagones han coincidido con protestas en las calles. 

Se trata de una circunstancia sobre la que incluso las Naciones Unidas, discretamente para no alertar a la opinión pública, han llamado la atención recordando que el acceso a un Internet libre y seguro tiene la consideración de derecho fundamental y que su protección merece una atención especial.

Las organizaciones de defensa de los derechos digitales denuncian que, cuando se apaga internet, lo que las autoridades pretenden es silenciar a los testigos para poder violar otros derechos básicos. Cuando los africanos están incomunicados, los gobiernos títeres del continente pueden ejercer toda su represión siendo impunes y sabiendo que las imágenes no saldrán de ahí.

Las dos compañías referentes en África occidental y oriental, son filiales de grandes multinacionales con sede en suelo europeo: la francesa Orange, en el primer caso, y la británica Vodafone, en el segundo. Esta relación empresarial con las matrices en los países del norte global, revela doble rasero de las compañías y todos los países al no denunciar la situación.

Los 'Principios rectores sobre las empresas y los derechos humanos', desde adoptados en 2011, establecen las responsabilidades de los Estados y las empresas en la defensa de los derechos humanos. Este documento es tremendamente directo y exige, por ejemplo, que las empresas "eviten que sus propias actividades provoquen o contribuyan a provocar consecuencias negativas sobre los derechos humanos y hagan frente a esas consecuencias cuando se produzcan" o bien que "traten de prevenir o mitigar las consecuencias negativas sobre los derechos humanos directamente relacionados con operaciones, productos o servicios prestados por sus relaciones comerciales, incluso cuando no hayan contribuido a generarlos". Ambas cosas las compañías y estados están incumpliendo.

El último gran caso de silenciamiento fue en Kenia, donde la línea de telefonía redujo el ancho de banda de sus usuarios durante el escrutinio de las elecciones presidenciales del pasado 26 de octubre, cuyo escrutinio no fue claro.

En países africanos como Senegal, Kenia o Camerún se exige una inscripción previa, es decir, la entrega de un documento de identidad para la activación de una tarjeta SIM, incluso de prepago. Esta condición constituye un riesgo potencial, ya que los gobiernos utilizan la red para enviar SMS a sus ciudadanos recordando los riesgos de difundir "noticias falsas" en internet, noticias incómodas para la dictadura de turno.