Los puertos españoles pasan a manos chinas por culpa de la sentencia judicial de la Unión Europea que obliga al sector de la estiba a una "liberalización absoluta"


La liberalización total del modelo de estiba española ya empieza a tener consecuencias.

El sector está empezando a caer en manos de grandes multinacionales chinas propiedad del gobierno de Pekín. España pierde así la soberanía sobre otro sector estratégico.

Con la sentencia judicial de la Unión Europea que obliga al sector de la estiba a una "liberalización absoluta" la gestión de los puertos españoles, algunos de ellos ya participados por fondos de inversión internacionales, podrían venderse a los grandes operadores navieros chinos, con enormes intereses en consolidar la entrada al mercado europeo.

China, ante la inacción del Estado Español para defender su soberanía frente a Bruselas, está comprando los puertos españoles.

Las consecuencias, según indicó el sindicato de Estibadores del puerto de Castellón, además de perder el sector estratégico nacional, podría ser la sustitución a medio o largo plazo, del trabajador local por empleados extranjeros, que saldrían más baratos.

El Mediterráneo es una zona estratégica para China, que ya adquirió por 360 millones de euros el puerto griego de 'El Pireo', dentro del paquete de privatizaciones impulsado por el Gobierno griego de Alexis Tsipras por orden, también, de Bruselas.

Los movimientos para replicar la operación en España ya se están produciendo. JP Morgan ha pactado con la supernaviera asiática 'China Ocean Shipping Company' (Cosco) la entrada en el capital de la mayor concesionaria de terminales portuarias de España, Noatum Ports. 

JP Morgan, a su vez, había comprado en 2010 al grupo ACS su filial de gestión de mercancías por vía marítima Dragos SPL (ahora Noatum) por 720 millones de euros. Noatum viene siendo un enorme negocio de carga y descarga de mercancías en nuestros puertos que mueve cientos de millones de euros al año y gestiona terminales en Valencia, Barcelona, Bilbao o Santander, además de puertos secos en Madrid o Zaragoza.

Pero para que el gigante especulador yanqui pudiera hacer caja era necesaria la aprobación de la liberalización total de la estiba española, que ha multiplicado su valor y se dirigirá a un escenario de importante reducción de costes laborales.

Lo cierto es que el sistema portuario de gestión de mercancías español ha venido funcionando muy bien y con gran rentabilidad. El sistema español no gusta a Bruselas por razones estrictamente ideológicas, debían acabar con él. Todo por satisfacer a las grandes multinacionales, frente a gobiernos que fueron incapaces de ondear una bandera popular con la que salvaguardar la soberanía nacional.

Esa liberalización, será más pronto que tarde una entrega al extranjero.