Los trabajadores de 'Coca-Cola en lucha' ponen fin al conflicto con la empresa tras 5 años de protestas: "Es un triunfo de toda la clase trabajadora"


"Ponemos fin a este conflicto social y laboral". Tras casi 5 años de movilizaciones, los trabajadores de 'Coca-Cola en Lucha' de la planta de Fuenlabrada (Madrid) dan por concluido el enfrentamiento con la multinacional de refrescos.

"Es un triunfo de toda la clase trabajadora y social", celebran los trabajadores en un comunicado.

Los empleados echan la vista atrás y recuerdan el origen del conflicto: el ERE anunciado por Coca-Cola en enero 2014 y que fue anulado más tarde por el Tribunal Supremo. Desde entonces, los trabajadores y la multinacional han mantenido una larga batalla en los tribunales, con denuncias individuales y colectivas, así como en la calle.

Con manifestaciones, contracampañas, llamadas al boicot y  un campamento a las puertas de la fábrica de la localidad madrileña, el colectivo ha mantenido en el último lustro la presión contra la empresa por lo que entendían que era un incumplimiento de las condiciones para su readmisión que había marcado la justicia.

El principio de acuerdo al que han llegado la dirección y los trabajadores ha sido ratificado por "más del 95% de la plantilla". 

"Hemos conseguido anular el proyecto logístico que Coca-Cola puso unilateralmente al modificarse la sentencia, quedando anulado ese centro/gueto de maltrato laboral y psicológico con el que hemos estado obligados a convivir durante 3 años", celebra el colectivo.

Además, los trabajadores explican las dos vías con las que consideran que solucionan el enfrentamiento con la dirección: "El compromiso de Coca-Cola de retornar a un proyecto fabril en la zona centro" de Madrid y, si no se cumple este punto, un "Plan Social como garantía individual para toda la plantilla".

Los trabajadores se decantan por la segunda opción, que consideran "lo razonable social y laboralmente", pero si al final no se pone en marcha ese proyecto, los empleados aseguran que la multinacional se ha comprometido a cumplir con un Plan Social con garantías individuales, como abono de salarios, prejubilaciones e indemnizaciones, según los casos.

El colectivo considera que este punto y final es "una victoria" y cree que "debe servir de esperanza e ilusión para no someterse y luchar ante las injusticias y adversidades como las reformas laborales", así como de "escarmiento para las empresas que no respetan los derechos de sus trabajadores".