Bernardo Montoya confiesa el asesinato de Laura Luelmo: ¿Qué clase de sistema permite que un asesino maltratador estuviera en libertad?


Bernardo Montoya Navarro, el agresor reincidente de mujeres, ha confesado este martes su autoría en el rapto y asesinato de Laura Luelmo, su vecina de la casa de enfrente en el pueblo onubense de El Campillo (Huelva). 

El autor de la violación y asesinato que ha conmocionado a la sociedad española ya había cumplido dos condenas por atacar a mujeres: en 1997, la sección 1ª de la Audiencia Provincial de Huelva lo condenó por asesinar en 1995 a una anciana vecina suya en el pueblo onubense de Cortegana. En 2015 salió de prisión.

La autopsia ha revelado que Laura Luelmo, la joven maestra de 26 años, natural de Zamora, falleció entre el 14 y el 15 de diciembre, es decir, entre 2 y 3 días después de su desaparición.

Quizá habríamos de preguntarnos que clase de sistema permite que un asesino maltratador pudiese estar en libertad.