El actual movimiento "antifascista": Financiado por el capitalismo y creado por los marginados en la resistencia a los regímenes fascistas, los trotskistas


El "antifascismo" moderno es un fenómeno bastante joven. Como subcultura, tomó forma en la década de 1980, tomando prestados los símbolos y lemas de los movimientos históricos que se opusieron al fascismo en Europa en las décadas de 1920-1940. Al mismo tiempo, el pilar de los nuevos movimientos "antifascistas" es diferente. Fue hecho por anarquistas y trotskistas que fueron marginados en la resistencia a los regímenes fascistas, incluso durante la guerra civil española. Los partidos comunistas estalinistas desempeñaron un papel mucho mayor en el enfrentamiento contra los regímenes fascistas, pero los antifascistas modernos prefieren culparlos de "cripto-fascismo".

En otras palabras, no existe continuidad ideológica e histórica alguna entre el nuevo "antifascistas" y los grupos de la Resistencia, que lucharon contra los verdaderos fascistas.

FINANCIACIÓN DEL SUPUESTO "ANTIFASCISMO"

Hay una fuerte conexión con el capital financiero. Por ejemplo, la Fundación Tides, que está activa en Estados Unidos y recibe inyecciones financieras de George Soros, financia regularmente grupos "antifascistas".

Otros 100 millones de dólares fueron asignados por la Fundación Ford y la organización Borealis Philanthropy, que creó para este propósito el fondo del movimiento dirigido a los "antifascistas".

La conexión de estos grupos con los estados capitalistas también es fuerte. Aquí unos ejemplos.

SUIZA: el gobierno da subvenciones a la Reitschule (Berna), el principal centro de reclutamiento "antifascista" en el país helvético. Esta sede en la ciudad de Berna recibe 380.000 francos anuales del ayuntamiento para cubrir sus gastos de alquiler, electricidad y agua.

ALEMANIA: El programa gubernamental "¡Vive la Democracia!" destinó en 2017 100 millones de euros a grupos antifascistas. La iniciativa fue promovida por los dos principales partidos políticos en Alemania (CDU, SPD); capitalistas y liberales ambos.

El ejemplo más escandaloso lo encontramos en Munich: en 2011 se  destapó la financiación con dinero público de toda la "red antifa" en la ciudad. Su sede en Munich la encontramos en Eine Welt Haus (Una Casa del Mundo). El edificio en que está ubicado en el centro fue renovado con 3,7 millones de euros procedentes de las arcas públicas.  El Kafe Marat, por ejemplo, recibe anualmente 40.000 euros del Ayuntamiento de Munich.

DINAMARCA: En Copenhague, la Folkets Hus ("Casa del Pueblo"), la sede "antifascista" en el país escandinavo, también se desveló que fue financiada con dinero público.

Resumiendo, el antifascismo actual supone una burda mancillación al histórico. Es un movimiento que combate a enemigos extintos con el respaldo del sistema. El prevaleciente hippismo que suele reinar en esos grupos hace que tengan tendencia a apoyar las "revoluciones" de colores promovidas por Occidente, como ocurrió con Libia. Movimiento que no duda en apoyar a la colonialista de Hillary Clinton por el mero hecho de ser "feminista".

Grupos que al igual que los franquistas, creen vivir en el siglo pasado, evadiendo así el combate contra los auténticos promotores de la actual miseria mundial y de los problemas reales de la sociedad.