Hernán Cortes; tal día como hoy fallecía el español que derrocó a un cruel imperio


«Pensé que haber trabajado en la juventud me aprovecharía para que, en la vejez, tuviera descanso. Y así ha cuarenta años que me he preocupado en no dormir, malcomer […] dilatando el nombre y el patrimonio de mi patria». Con estas palabras se lamentaba Hernán Cortés un 2 de diciembre de 1547, sabiendo que aquel sería su último día de vida. Así fue.

Por aquel entonces ya poco quedaba del hombre que había derrocado al cruel Imperio Azteca.

Pese a ser un mujeriego, hubo una mujer que siempre permaneció en su memoria: «La Malinche». Una traductora indígena (a la que posteriormente traicionó).

«La Malinche» fue decisiva en la campaña de Cortés, pues gracias a ella Cortés pudo saber que las intenciones de aquellos indígenas eran amistosas. La conquista de Méjico se realizó por 900 españoles y 50.000 indígenas que se unieron a España para librarse de la brutalidad azteca y cuyos saqueos e impuestos asfixiaban a sus tribus.

Cortés y la traductora tuvieron un hijo mestizo, él aseguraba "que lo quería más que a su hijo legítimo". La relación oculta entre ambos se mantuvo hasta meses después. Todo ello, a pesar de que Cortés tenía una esposa esperándole. Sin embargo, repentinamente las muestras de cariño se transformaron en desidia. Y la desidia, en rechazo. De hecho, el conquistador no tardó en empezar a amontonar nuevas conquistas amorosas y en ser considerado todo un mujeriego (sin tener problema en que sus conquistas estuvieran o no casadas). Al final, olvidada y despechada, «La Malinche» fue casada en 1524 con Juan Jaramillo por orden de nuestro protagonista. Aquel fue el final de lo que, durante años, había sido una historia de amor.

El cuerpo de Cortés fue enterrado en la tierra que tanto había amado, Nueva España.

Historiadores como el hispanista francés Bartolomé Bennassar, aseguran que Cortés "fue el fundador del México actual, destruyó un mundo para crear otro [...] Si hubiera podido conquistar pacíficamemente, lo hubiera hecho. Siempre consideró a México un pueblo igual en razón, arte y organización al español. Amó mucho a ese país. [...] No sólo protagonizó el mestizaje: lo promulgó y lo alentó".