La "oferta política" de Sánchez a los separatistas: ¿La 'España Federal' tan ansiada por las oligarquías?


El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha ironizado este martes sobre la "consulta" del 9-N y el "referéndum" del 1-O, dos votaciones que a su entender se hicieron sólo para el "grupo" nacionalista.

Al mismo tiempo, ha negado tajantemente que los presos nacionalistas sean "presos políticos". "Es una falacia, una gran mentira", ha afirmado durante su comparecencia en el Senado, el día de la vista previa al juicio del 1-O.

Sánchez ha emplazado las fuerzas separatistas a hacer "autocrítica" y actuar con "responsabilidad", y ha recordado que su gobierno es partidario de "resolver los problemas, no de prohibirlos", en referencia a una posible ilegalización de las fuerzas separatistas.

"Ustedes quieren seguir viviendo una gran mentira y falacia: que en España hay presos políticos y que España es un estado opresor", ha sentenciado en respuesta al portavoz del PDeCAT.

Según Sánchez, el conflicto en Cataluña sólo se resolverá mediante una "oferta política". "Nosotros estamos de acuerdo en que hay que votar, la cuestión es qué hay que preguntar, porque lo que se está viendo en el Reino Unido es que si preguntas qué piensan los ciudadanos ante una elección binaria e imposible, es como estar planteando una cosa que divide y fractura", ha asegurado.

Esa "oferta política", seguramente será la 'España Federal', ansiada por las oligarquías. Puigdemont, Torra y Sánchez se han mostrado partidarios en numerosas ocasiones de esta vía. Si ese es el objetivo, obviamente se hará demorar. Ya que aceptarlo ahora haría que los independentistas se sintieran -con razón- engañados por sus líderes. Igualmente, el resto de la sociedad española se abalanzaría contra Sánchez por descentralizar España aún más.

'Ciudadanos', el principal partido del Parlament, también es federalista. La situación que se avecina estos días, seguramente, sea la de dividir aún más a la población para quemar las relaciones políticas actuales, y cuando se haya llegado al momento álgido de tensión, pactar el federalismo. Entonces dicha opción parecería un cambio drástico para una situación desesperada, sin la población saber que España así aún pierde más soberanía frente a Bruselas.