La "rebelión" de los ricos


El separatismo es más popular entre los catalanes con rentas más altas. De hecho, el apoyo a la "independencia" tiene raíces económicas y clasistas, según el profesor Kiko Llaneras.

"El independentismo catalán es como una rebelión de los ricos contra los pobres”, dijo en su día el historiador Stanley G. Payne. Añadió que se trata de “un fanatismo político excluyente, un proyecto de las élites políticas que han creado el mito de las bondades de una Cataluña independiente”.  En esta línea la revista satírica Charlie Hebdo se preguntaba en una editorial “de qué destino trágico quieren liberarse los catalanes... Cataluña busca la independencia porque ya no quiere soltar dinero a las otras regiones más pobres que ella”.

Según datos del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat, entre las personas con "muchas dificultades con sus ingresos" el apoyo solo es del 29%, pero alcanza el 50% entre los que "viven cómodamente".

Solo un 32% de los catalanes con ingresos familiares inferiores a 900€ quieren la independencia. Son las rentas más altas quienes la apoyan.

Los separatistas son mayoría a partir de 2.000€ de renta mensual. Entre quienes ganan más de 4.000€, la mayoría también quiere la "independencia" de Cataluña.

La brecha se hace evidente cuando se pregunta a los catalanes por su situación económica. La independencia solo es mayoritaria entre quienes responden "vivimos cómodamente".

Entre las personas con "muchas dificultades" para llegar a fin de mes, solo un tercio son independentistas. Hay más partidarios del no entre los parados, los jubilados y las personas que se declaran de renta "baja" o "media-baja".

El independentismo gana, en cambio, entre los trabajadores del sector público. También tiene más éxito entre las personas con estudios universitarios o posgrado, que es un indicador de clase y predice rentas altas.

Por no hablar de los aliados reaccionarios del separatismo, espectro que abarca desde la ultraderecha nacionalista europea hasta Israel, que lo mismo son. También respaldado por organizaciones internacionales expertas en destrozar naciones, como Amnistía Internacional.