Putin muestra su apoyo al príncipe heredero saudí, promotor del genocidio yemení y de la financiación de mezquitas en Europa


Rusia respalda al príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, y exige a la comunidad internacional que no intervenga en la futura sucesión en el trono de Arabia Saudí.

"Por supuesto que estamos en contra de la interferencia... El pueblo y el liderazgo saudíes deben decidir esas cuestiones por sí mismos" declaró en una entrevista a 'Bloomberg' el vicecanciller ruso, en reacción a las llamadas hechas desde múltiples países para expulsar del poder al títere occidental de Bin Salman, por el caso Khashoggi.

La acción de Putin por la soberanía saudí dista mucho de su posición en 2011, cuando en el pleno de la ONU se abstuvo y no evitó la invasión de la Libia Popular Socialista. Dicho apoyo seguramente este influido por los millonarios acuerdos de petróleo y armas que Arabia Saudí y Rusia mantienen.

El historial del príncipe heredero saudí es realmente negro, pero el asesinato del columnista opositor es el que más proyección internacional ha tenido. Bin Salman también es responsable de la agresión saudí a Yemen y del secuestro en 2017 del primer ministro libanés, Saad Hariri. El régimen saudí también es conocido por su financiación a la construcción de mezquitas y el islamismo radical en Europa.