Los sindicatos franceses se posicionan con la patronal y rechazan la huelga general propuesta por los chalecos amarillos


El Gobierno de Macron está desesperado por desactivar de alguna manera el movimiento de los chalecos amarillos, que volvió a ganar fuerza en su primera movilización de 2019 el sábado pasado.

Para obtener este objetivo, además de aumentar el nivel de represión sobre los manifestantes, ha convocado a un "gran debate nacional", al que paradójicamente no están invitados los chalecos amarillos. En su lugar, si participarán representantes de los principales sindicatos a los que los chalecos reclaman la convocatoria a una huelga general.

Las centrales sindicales CFDT, CFE-CGC y CFTC, respondieron favorablemente a la convocatoria del Gobierno para juntarse este viernes 11 a una mesa de diálogo en Matignon (sede del primer ministro Édouard Philippe), en la previa de lo que llaman el "gran debate nacional".

Por su parte, en Asambleas Generales que se realizaron en diferentes regiones, los Chalecos Amarillos no solo han discutido no participar de este diálogo sino exigir a las direcciones sindicales acciones para construir la huelga general.

Para la reunión de este viernes en Matignon el gobierno de Macron convocó a los empresarios y a sindicatos como el CFDT, que es abiertamente hostil hacia los chalecos amarillos, además del CFE-CGC y el CFTC.

El domingo pasado Laurent Berger, secretario general de la CFDT, dijo que "hubo una forma de totalitarismo en el ejercicio de este movimiento [por los chalecos amarillos]", al mismo tiempo que se denuncia una "ola de violencia racista, antisemita y anti-republicana". Berger está en sintonía con Geoffroy Roux de Bezieux, presidente de la cámara patronal de Francia (MEDEF), en buscar una salida contra los chalecos amarillos, incluso siendo más activos que Macron, y por eso respondieron afirmativamente a la invitación en Matignon.

El secretario general de la CGT, que se negaba a apoyar a los chalecos diciendo que era un "movimiento liderado por la extrema derecha", ahora ha cambiado los argumentos pero para seguir despreciándolos. "Este movimiento no tiene coordinación nacional. ¿Qué interlocutor tenemos a nivel nacional para discutir? Ninguno, además, no lo quieren", señaló el dirigente de la CGT.

Sin embargo, a pesar de este apoyo directo o indirecto de las direcciones sindicales y patronales, es claro que el gobierno está completamente impotente contra el movimiento de los chalecos amarillos, y que la situación nunca ha sido tan favorable para lanzar la contraofensiva después de años de derrotas sociales.

Ante este escenario los chalecos amarillos se están poniendo en acción para construir la huelga general desafiando a los sindicatos. Este es el caso de las acciones coordinadas en muchas ciudades el 10 de enero. Desde Montpellier a Toulouse, desde Lille a Narbona, los chalecos amarillos decidieron desafiar directamente a los líderes sindicales para exigir la implementación de un plan de lucha para construir una huelga general. En Lille, los chalecos amarillos convergieron junto a otros sectores para bloquear el rectorado.