Patrice Lumumba, mártir de la libertad de África


Un 17 de enero de 1961, era asesinado por la CIA y agentes belgas, el líder anticolonialista Patrice Émery Lumumba, el panafricanista e icono revolucionario que empezaba a ser una amenaza para el dominio neocolonial sobre el continente.

La separación de la colonia del Congo con la potencia opresora belga fue llevada a cabo por Patrice Lumumba, el único dirigente político libremente elegido en la historia del Congo. Durante su juventud fue encarcelado varias veces por su actividad independentista. De modo sorpresivo, Bélgica concedió al Congo la “independencia”, hecha efectiva el 30 de junio de 1960, realizando Lumumba, cuando ya era político, un duro discurso en el que condenaba las tropelías cometidas por los belgas. Sin embargo, la concesión de la independencia fue dada solo si el Congo hereda la deuda externa de Bélgica, con lo cual este joven país nació endeudado y teniendo que devolver un préstamo que jamás recibió, lo cual lo hundió desde su inicio en una crisis económica. Miseria económica que hoy en día perdura.

Lumumba fue elegido por el pueblo como Primer Ministro del Congo independiente. Dado que buena parte de la administración y de los cuadros del ejército se mantuvo belga, Lumumba decretó la africanización del ejército, para intentar salvaguardar la soberanía del país.

Durante su mandato, la provincia de Katanga, dirigida por Moïse Kapenda Tschombe, declaró su independencia, con el apoyo de Bélgica, interesada en sus ricos yacimientos mineros. Fue la primera injerencia neocolonial del antiguo estado opresor contra la excolonia, debido a que el Primer Ministro había expulsado a las empresas mineras extranjeras del país. Lumumba obtuvo apoyo de la URSS, y el conflicto se recrudeció.

En septiembre de 1960, el presidente Joseph Kasa-Vubu, motivado por Occidente, destituyó a Lumumba y a los ministros nacionalistas en un acto de dudosa legalidad. Lumumba declaró entonces que igualmente se mantendría en el cargo, fue puesto bajo arresto domiciliario, y tropas de la ONU se encargaron de protegerlo.

Curiosamente, el presidente autor de la destitución, colaboró con los belgas, siendo contable en el Servicio de Finanzas del Gobierno colonial en 1942.

Tras un golpe de Estado apoyado por el presidente Kasa-Vubu, el coronel Joseph Désiré Mobutu toma el poder. En diciembre de 1960, Lumumba se escapó de la capital para intentar tomar Stanleyville, región donde contaba con numerosos seguidores. Sin embargo, los esbirros de Mobutu le siguieron la pista y la ONU se negó a dar nueva protección al evadido.

La CIA mediante «Acción Ejecutiva» ordenó su asesinato[1], para favorecer los intereses de las multinacionales estadounidenses. El agente de la CIA en el Congo fue el espía Frank Carlucci.​

Serían ejecutados en presencia de Tshombe, Munongo, Kimba, dirigentes del Estado de Katanga y agentes de espionaje belgas y norteamericanos. Al día siguiente, se hicieron desaparecer los restos de las víctimas. Varios de sus seguidores serían ejecutados en los días que siguen, con la participación de militares o mercenarios belgas.

La desaparición de Lumumba fue muy lamentada por el Movimiento de Países No Alineados, que lo consideraba como el único auténtico defensor de la independencia del país. La CIA y el gobierno belga dieron ayuda financiera y técnica a los opositores de Lumumba y suministraron armas a Mobutu, que más adelante se convertiría en un dictador cleptómano.

[1] Estados Unidos, a través de su Departamento de Estado, reconoció su implicación en el derrocamiento y asesinato de Lumumba en enero de 2014 con la publicación de un nuevo volumen de la historia de su diplomacia, que incluía numerosa documentación sobre sus actividades secretas (Foreign Relations of the United States (FRUS), Volume XXII, Congo, 1960-1968)