Ante la indiferencia de la clase obrera el nacionalismo aplaza la huelga general por los presos del 21 de febrero


Tras el fracaso del «otoño caliente»–, el nacionalismo busca ahora resarcirse con una nueva oleada de acciones reivindicativas con motivo del inicio del juicio a los líderes del «procés».

El pistoletazo de salida lo iba a dar mañana una huelga general convocada por la Intersindical-CSC, el sindicato nacionalista, pero el temor a un fiasco ha obligado a retrasar la cita quince días, para el 21 de febrero. Así lo comunicó ayer la organización a través de las redes sociales, en el que argumentaba que «para garantizar un mayor éxito y movilización masiva» se posponía la fecha de la huelga.

La mayor parte de la clase obrera en numerosas ocasiones ha respondido con indiferencia a las huelgas con carácter nacionalista. La Intersindical-CSC cuenta con sólo con 4.500 inscritos y poco más de un 1% de los delegados que hay en toda Cataluña. La entidad, de marcado perfil nacionalista, está presidida por uno de los fundadores de la organización terrorista 'Terra Lliure', Carles Sastre.