Los bancos rescatados con dinero público protagonizan el 65% de los desahucios


Los bancos rescatados con dinero público han protagonizado casi dos terceras partes, el 65%, de los desahucios por ejecución hipotecaria, según una investigación del Departamento de Geografía de la Universitat Rovira i Virgili (URV).

Los investigadores Aaron Gutiérrez y Antoni Domènech analizaron una muestra del 35% del total de viviendas procedentes de ejecuciones hipotecarias, lo que ha permitido radiografiar los desahucios en España.

Según el estudio, los bancos rescatados con dinero público han protagonizado casi dos terceras partes de los desahucios por ejecución hipotecaria y esos pisos "no se han destinado a alquiler social, sino que se han vendido a fondos buitre", explican.

El aumento de desahucios ha generado unos nuevos grandes propietarios que acumulan viviendas vacías, protegidos por una legislación y tratamiento fiscal que los favorece, según los investigadores.

Los barrios más vulnerables han sido los más perjudicados por la crisis y la burbuja inmobiliaria, indica el estudio, que iniciaron en el 2015 y como las estadísticas oficiales sobre desahucios en España sólo ofrecen datos con un nivel de agregación que hace imposible analizar este fenómeno por barrios, elaboraron sus propias fuentes.

La banca, a través de sus filiales inmobiliarias, pone a la venta las viviendas procedentes de ejecuciones hipotecarias y los investigadores usaron como fuente de datos las ofertas que se publican en Internet.

El estudio no cita nombres, pero el dinero del rescate bancario, o rescate de los depositantes, que eran los que verdaderamente perdían con una quiebra del banco, fue a parar en su mayoría a las antiguas cajas de ahorro, gobernadas principalmente por políticos que ya habían abandonado su actividad público, como fue el primer de los casos, la Caja de Castilla-La Mancha, que le siguieron otras como Bankia, Caja Madrid, o Catalunya Caixa, ahora en manos del BBVA.

Cabe recordar que la especulación con la vivienda influye en la caída de la natalidad, tres de cada cuatro mujeres españolas querrían tener al menos dos hijos, pero su situación económica se lo impide.