Las oligarquías rusas empiezan a buscar inmigrantes, ante la caída de la natalidad e incremento de la mortalidad


En 2019 se ha iniciado la nueva política migratoria rusa que pretende atraer más inmigración, anunciada en noviembre del año pasado.

Esto se debe a la caída de la natalidad tras el fin de la URSS y el incremento de la mortalidad, por la privatización de la sanidad.

Según una encuesta del centro de estudios Levada de 2017, un 67% de los rusos se muestra contrario a la inmigración. 

La comunidad musulmana de Rusia con Putin sin embargo ha alcanzado cifras récord, los 25 millones de creyentes y sigue creciendo. El número de musulmanes en Rusia está creciendo debido a la llegada de inmigrantes desde Asia Central.

 Según la ONU, hay 11,7 millones de inmigrantes en situación irregular en Rusia. Los inmigrantes son alrededor del 15% de la fuerza laboral rusa y juegan un papel muy importante en el sector de la industria y los servicios. Hablando claro, la oligarquía rusa les quiere como mano de obra barata con la que sustituir a la población rusa por la caída de la natalidad. Esto lo facilita la legalidad rusa, con un salario mínimo de 134 euros.