AMLO tarda poco más de 3 meses en aceptar la leyenda negra y el imperialismo estadounidense


AMLO, el presidente de México con un abuelo español, parece haber rotó la esperanza de la "Nueva Hispanidad" prometida por Revilla. El socialdemócrata ha tardado poco más de 3 meses en empezar a difundir la leyenda negra y aceptar las injerencias de EEUU.

En un discurso sobre sus primeros 100 días de mandato ha informado de la inversión estadounidense en México: 4 800 000 000 $. "Es importante informar que existe el compromiso de ese gobierno vecino [EEUU], de invertir al menos dos mil 500 millones de dólares en los países hermanos, vecinos de Centroamérica y cuatro mil 800 millones de dólares en proyectos productivos en nuestro país [México], sobre todo en el sur sureste".

AMLO ante empresarios anunció que el Gobierno mexicano conmemorará los "500 años de la primera gran resistencia indígena frente al invasor español". "Inició el Programa de Rescate del Patrimonio Cultural y de la Memoria Histórica. Este año está dedicado a conmemorar el centenario del asesinato de Emiliano Zapata Salazar, así como los 500 años de la primera gran resistencia indígena frente al invasor español".

El término "invasor español" no ha sido bien recibido en las redes sociales mexicanas. Aquí el presidente obvia que la conquista de México se realizó gracias a los indígenas que habían estado bajo la esclavitud del tiránico Imperio Azteca, cuando estos se unieron al ejército de Cortés. Los españoles eran apenas 900, en cambio la cifra de indígenas era de 50.000, que se unieron a España para librarse de la brutalidad azteca y cuyos saqueos e impuestos asfixiaban a sus tribus.

También se debería recordar que en poco más de 10 años las multinacionales yanqui-sajonas han sacado de México el doble de oro que los españoles en los más de 300 años que estuvimos. 

En México el 12 de octubre aún se celebra el 'Día de la Raza', se desconoce si esta fecha cambiará con el nuevo Gobierno. Hay que reconocer que para AMLO es difícil no superar las expectativas, ya que Peña Nieto dejó el cargo con un índice de aprobación históricamente bajo, que osciló entre el 20 y 24% en distintas encuestas.

El nuevo mandatario ha sido capaz de implementar grandes reformas políticas, particularmente en materia de seguridad, como el combate al robo de combustible de los oleoductos del gobierno y obtener la aprobación para la formación de la Guardia Nacional para combatir el crimen.