La 'España vacía' y la necesidad de una reforma agraria


La brecha entre la población rural y urbana seguirá ensanchándose paulatinamente las próximas décadas en España. Además, el fenómeno de 'la España vacía' (comunidades autónomas que se quedan despobladas por carecer de industria y alternativas laborales) proseguirá.

En 2050 el 88% de los españoles vivirá en las grandes urbes, según las proyecciones de la División de Población de la ONU. Antes, en 2035, la previsión es que casi un tercio, el 28% de españoles, viva repartido entre Madrid y Barcelona. Será un 33% si se le suman las tres siguientes urbes más grandes, Valencia, Sevilla y Zaragoza.

En el censo actual (46,6 millones) las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona suman casi 11 millones (menos de un cuarto de la población española). La especulación con la vivienda está provocando un incremento despiadado de los alquileres, de tal manera que se están empezando a crear grandes zonas marginales a las afueras de las ciudades. En un futuro cada vez se acrecentaran más las diferencias de clases en el mundo urbano.

El actual modelo autonómico no funciona y condena al olvido y a la pérdida a amplias regiones del país. Hay regiones de Castilla-La Mancha y Aragón donde viven menos de seis habitantes por kilómetro cuadrado, lo que las convierte técnicamente en desiertos. La solución a este grave problema, bien podría ser una reindustrialización nacional y potenciar el sector rural. Para lo segunda, una reforma agraria sería un buen sitio por donde empezar.

En España, el suelo agrícola se ha vuelto un objeto de especulación financiera y el valor de este se ha desplazado del que es su uso original. Capitales financieros especulan con la tierra para ganar rentas con su alquiler, con su valor medioambiental (al cobrar ayudas destinadas a reducir la emisión de dióxido de carbono o mediante la producción de energía renovable) y con el turismo.

España tiene potencial para desarrollar también una vida rural. Alrededor de 17 millones de hectáreas -el 33,57 % del territorio español- corresponde a tierras de cultivo. Castilla-La Mancha es la comunidad con más superficie agrícola (3,69 millones ha), seguida de Andalucía, Castilla y León y Aragón. La reforma agraria es necesaria porque los campos están distribuidos de forma ineficaz e injusta. El proceso de concentración de tierras es el motivo por el cual la agricultura familiar ha pasado de controlar el 15% de la superficie a solo un 7%. Esto significa que el 93% de las tierras cultivables españolas están en manos de grandes terratenientes que no las explotan.

El proceso es similar en el conjunto de la UE, donde “el 3% de las fincas controlan el 50% de la superficie agrícola” y donde en una década los pequeños y medianos agricultores y agricultoras han perdido el control sobre el 17% de las tierras.