Nuevos papeles sobre la participación de la oligarquía alemana en el golpe de estado separatista


El Exconsejero de Empresa de la Generalitat y reveló que el 1-0 fue financiado por la patronal. Ahora nuevos papeles revelan el papel de las oligarquías alemanas en el intento de golpe de estado separatista.

Nuevos papeles sobre la compañía T-Systems, perteneciente al gigante Deutsche Telekom, cuyo 31,89% está en manos del Estado alemán (y es mayoría), revelan la estrategia interna que trazó Alemania para colaborar con el Govern de Puigdemont en el desarrollo de las llamadas estructuras de Estado de la Cataluña "independiente".

El "Plan de Acción" que habría sido confeccionado en 2015, deja claro en qué lado de la línea se colocó T-Systems. Casi al final del documento, bajo un epígrafe llamado "Plan de Acción", la multinacional estatal alemana especificó que apostaba por crear un 'Libro blanco' que resumiera la aportación de la empresa al desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) de la Generalitat y condensara cómo podían continuar con esa colaboración en el futuro.

Solo entre 2012 y 2016, los gobiernos de Artur Mas concedieron contratos a T-Systems por importe de 310 millones de euros. Entre los planes de la empresa estaba el desarrollo de la "Hacienda pública", "la Seguridad Social", el "DNI catalán", la "preparación de Bases de Datos para tener un sistema electoral operativo" y la creación de un "operador [de telefonía] propio", especificaba el informe en otro capítulo.

No eran esos los únicos contratos que interesaban a la multinacional. Otros correos revelan que T-Systems también participó en el desarrollo de un 'software' policial para que los Mossos d'Esquadra pudieran vigilar el cumplimiento de las leyes del nuevo Estado y un segundo 'software' de inteligencia más orientado al Cesicat, un organismo de seguridad que iba a ser el embrión del CNI catalán.

La Guardia Civil intervino durante la investigación decenas de conversaciones telefónicas que demuestran el enorme grado de afinidad que existió hasta el último momento entre los cargos de la Generalitat responsables de la consulta y los directivos de T-Systems, a pesar de que la empresa ya sabía que los trabajos que estaba ejecutando eran ilegales.