Marruecos financia a los imanes de las mezquitas de Ceuta y Melilla


Marruecos intenta explotar la vía religiosa para mantener su tutela sobre la comunidad islámica de Ceuta y Melilla. Una comunidad que se declara española convencida, pero presa de los prejuicios, el paro y la exclusión social.

El estado marroquí financia la totalidad de las mezquitas y de los imágenes que dirigen el culto musulmán en ciudades como Ceuta y Melilla, según los datos proporcionados por el ministerio de Asuntos Islámicos en Rabat.

Según los datos ofrecidos, el ministerio financia 34 mezquitas en Ceuta (sobre un total de 42) y 17 en Melilla, que representan la totalidad de templos islámicos en la ciudad.

En la lista de gastos se recogen los sueldos de los encargados del culto, una categoría donde entran los imanes, los predicadores que se desplazan cada viernes a territorio español desde Marruecos y los almuédanos, encargados de llamar a la oración.

Según la agencia Efe, el Gobierno marroquí paga actualmente los sueldos de 95 funcionarios religiosos en Ceuta y de otros 58 en Melilla. Las autoridades del país vecino se niegan a informar de la cantidad total que destinan.

Los musulmanes ceutíes y melillenses defiendan abiertamente la soberanía española de las ciudades. «Somos españoles, nos sentimos españoles y no hay nada que debatir al respecto», señaló el líder de la oposición en la Asamblea, Mohamed Ali, una especie de «representante» de los musulmanes en Ceuta y presidente de la UDCE.

Ningún partido colonialista marroquí tiene representación en los Parlamentos de las dos ciudades.

El 90% de los imanes que ejercen en las mezquitas proceden de Marruecos, quien les paga. El proyecto nacionalista en Cataluña inició con Pujol, un plan de muchos fue. Marruecos, quiere anexionarse las ciudades introduciendo mensajes colonialistas a través de sus imanes.

Por eso, en 2019, cuando aún se está a tiempo, es necesario que sea el estado quien controle las mezquitas de las dos ciudades y de toda España, para garantizar que en ellas no se infiltra el radicalismo e intereses de potencias exteriores.