Allende y la solidaridad hispana: "No queremos ligarnos a un sector del mundo socialista, pasar de un bloque a otro (…) Es fundamental la colaboración de España e hispanos"


Un día como hoy de 1908 nacía Salvador Allende. Poca gente conoce que la dictadura de Francisco Franco y la democracia socialista de Allende en Chile gozaron de estupendas relaciones entre 1970 y 1973, hasta que el golpe de Estado acabó con el Gobierno de Unidad Popular.

El Gobierno español concedió a Chile un crédito de 40 millones de dólares y pensaba entregar otros 100, todo sin intereses.

La relación entre ambos Gobiernos se había consolidado desde 1970 con múltiples gestos que, en buena parte, se debían al canciller español Gregorio López Bravo.

En marzo de 1971, López Bravo aterrizó en Santiago de Chile y de inmediato fue recibido por Allende en el palacio de la Moneda. El socialista, le sugirió la posibilidad de que España asumiera íntegramente todos los proyectos de desarrollo en el norte de Chile. El ministro español, impresionado, se comprometió a consultarlo con su Gobierno.

Pero Allende también habló de otros temas: “Nos quedamos sin técnicos y no queremos ligarnos a un sector del mundo socialista, pasar de un bloque a otro (…). Es fundamental la colaboración de España e hispanos”. López Bravo recogió el guante: “España por Chile está dispuesta no solo a lo que puede y debe, sino a un poquito más. Tenemos distintas soluciones, cosa que las grandes potencias no comprenden”. Palabras igual de aplicables a día de hoy, solidaridad hispana para mantener la independencia frente a las potencias mundiales.

El ministro de Franco y Allende alcanzaron una complicidad inmediata. Prueba de ello fue lo que ocurrió por la noche: fuera de todo protocolo, el presidente chileno se personó en la recepción de bienvenida que la cancillería chilena le ofrecía a López Bravo.

“Aunque no he sido invitado a esta cena, no pude resistir el deseo de tomar un trago con usted y reiterarle mi intención de mantener con el Gobierno del generalísimo Franco las mejores relaciones”, señaló Allende para explicar su visita. En los meses posteriores, no era raro que el presidente llegara hasta la sede de España en Santiago para tomar whisky con el embajador, Enrique Pérez Hernández.

El régimen de Franco realizó gestos inéditos con la Chile de Allende: en plenas negociaciones, le regaló el reactor nuclear de Lo Aguirre, en las afueras de Santiago, y en febrero de 1972 realizó un intenso lobby en el Club de París para que Chile lograra renegociar su deuda externa. La discusión fue dura, y España se enfrentó incluso a Estados Unidos para defender al Gobierno de la UP. Pero la operación resultó ser un éxito: Chile pudo renegociar hasta los intereses. Y la noticia, fuera de todos los canales formales, se la entregó el embajador español en Santiago. Fue entonces cuando Allende exclamó en agradecimiento: “¡Viva la verdadera amistad! ¡Viva España!”.

La cooperación entre la CORFO chilena y el Instituto Nacional de la Industria española (INI) era cada vez mayor, pero pronto eso terminaría. En el 73 el ambiente político se había radicalizado, el golpe de Estado era más que una sospecha, y hasta la coalición de izquierda estaba quebrada. Quizá por eso el régimen desechó la propuesta chilena para que Allende visitara Madrid para saludar a Franco. El socialista buscaba respaldos internacionales para hacer frente a la delicada situación de política interna de Chile.

En junio de 1973 quitaron a López Bravo del Gobierno y el 11 de septiembre se produjo el bombardeo de La Moneda, cayendo el mandatario chileno.

Fuente utilizada: Libro "¡Viva la verdadera amistad!"