El olvidado español que inventó el traje espacial y soñó con que la bandera española posara sobre la Luna


Ingeniero, piloto, militar, inventor, patriota, pionero de la aeronáutica... Así era Emilio Herrera, el español que en 1935 desarrolló una «escafandra astronáutica» que posteriormente la NASA adaptó para los viajes espaciales.

En 1897, con 18 años, ingresó en la Escuela de Ingenieros militares de Guadalajara, dando así inicio a una brillante carrera como militar. Herrera fue uno de los grandes impulsores del Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos (Madrid), inaugurado en 1921, y precursor del actual Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), un organismo del Ministerio de Defensa encargado de proyectos de investigación espacial y aeronáutica.

Como buen español, la visión de Herrera iba más allá de lo establecido (el cielo en aquel entonces), y muchos años antes de la carrera espacial, su meta era el espacio, y para que España lo 'conquistara' desarrolló su escafandra astronáutica.

Después de estudiar la muerte del aviador Benito Molas en 1928, Herrera diseñó una vestimenta que le permitiría alcanzar sano y salvo la gran altura de 22.000 metros de altitud –por encima del récord de altura del momento– en un globo de barquilla abierta. El traje, listo en 1935, incluía micrófono, un sistema de respiración e incluso una visera capaz de evitar los rayos ultravioletas.

El viaje, previsto para el verano de 1936, iba a suponer el primer hito de la conquista espacial. Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil le impidió llevarlo a buen puerto, como también le impidió terminar su proyecto, esbozado en 1932, de que España viajara a la luna.

A partir de 1939 Herrera, fiel a la España republicano —llegó a ser presidente en el exilio entre 1960 y 1962— se exilió y comenzó a ser olvidado en su patria. Quién no olvidó sus esfuerzos fue la comunidad científica internacional e incluso Armstrong, que agradeció sus esfuerzos entregando a su ayudante una pequeña roca lunar.

La NASA tentó a Herrera con un cheque en blanco si les ayudaba con el primer viaje a la Luna. Herrera se negó a colaborar en el proyecto si tras el alunizaje los astronautas no colocaban también la bandera de su amada patria.

Los yanquis se negaron a reconocer el papel español en la conquista espacial, por lo que no hubo colaboración de Herrera. El inventor del traje espacial comentó a su ayudante: «Los americanos son como niños, creen que con el dinero lo pueden comprar todo».