El mito de los 131 presidentes de la Generalitat


Todo intento de movimiento nacional busca en el pasado momentos gloriosos para justificar acciones del presente. Y cuando no se encuentran, se inventan.

El mito de los ciento treinta y pico presidentes de la Generalitat busca proclamar que hubo una Cataluña como estado en la Edad Media; además de hacer creer que poseía facultades administrativas propias de las revoluciones burguesas del Siglo XIX.

Existió en la Edad Media una Diputación de General o Generalidad medieval. Su función principal era la recaudación de impuestos para la Corona de Aragón. Este organismo no estaba presidido por nadie. Había cuatro representantes de cada uno de los estamentos medievales, como saben: el nobiliario, el eclesiástico y el ciudadano.
Por ejemplo, el afrancesado Pau Claris, fue Diputado eclesiástico de la Diputación del General de Cataluña, no 'president'. Para poder establecer una dinastía en este sentido, debería haber una continuidad, que no la hay, funciones similares, que no las hay, y existir el cargo, que no existía.

La lógica del separatismo nos llevaría a enlazar a Felipe de Borbón con Trajano o Witiza. Lo único que tienen en común la actual Generalitat -surgida de 1931- y la medieval, es el nombre. Y ni eso, pues el término más usado era Diputación de General.