La importancia del Tibet para China


Un 7 de octubre de 1950 el 'Ejército Popular de Liberación' invadió el Tibet, con su posterior anexión a China.

La visión que muchos occidentales tienen de Tíbet es la de un paraíso perdido, un mundo situado en las alturas y regido por unos benévolos monjes cuya personificación sería el Dalai Lama.

Un escenario tan ficticio como los de las películas de Hollywood. Porque Tíbet no era antes de la invasión china un país idílico, sino más bien un brutal régimen feudal en cuya cúspide estaban el Dalai Lama, su alto clero y la nobleza, que vivían a costa de una masa sometida a todo tipo de abusos.

La sociedad modélica que venden el Dalai Lama y sus seguidores no ha existido nunca. Antes de la llegada de los chinos, Tíbet era una cruel teocracia. Si el tibetano era en la primera mitad del siglo XX un pueblo pacífico y aparentemente cariñoso, como decía el Dalai Lama hace tres años, lo era por miedo. Porque el 80% eran siervos y el 5% esclavos, frente al 10% de los monjes.

En el antiguo Tíbet los siervos no tenían atención escolar o médica, y estaban bajo una fianza de por vida para trabajar sin goce de sueldo la tierra del señor —o la tierra del monasterio—, para reparar las casas del señor, el transporte de sus cosechas, y recoger su leña. Sus maestros les decían qué cultivar y qué animales criar. No podían casarse sin el consentimiento de su señor o lama. Así mismo podían ser fácilmente separados de sus familias si sus propietarios los arrendaban para trabajar en un lugar distante.

Los siervos estaban gravados para pagar impuestos al casarse, por el nacimiento de cada hijo y por cada muerte en la familia. También les cobraban impuestos por plantar un árbol en su patio, por mantener a los animales, para los festivales religiosos, para el baile público y tambores, por ser enviado a prisión y al ser puesto en libertad.

Los que no podían encontrar trabajo pagaban impuestos por estar desempleado, y si viajaban a otra aldea en busca de trabajo, pagaban un impuesto de paso.

Cuando la gente no podía pagar, los monasterios les prestó dinero a un interés del 20 al 50 por ciento. Algunas deudas se transmitían de padre a hijo y a nieto. Los deudores que no podían cumplir con sus obligaciones corrían el riesgo de ser arrojados a la esclavitud.

LA IMPORTANCIA DEL TIBET


Históricamente el reclamo nacional chino del Tibet no resulta descabellado, pues era parte integra de la Dinastía Qing. Pero más allá de consideraciones patrias y de prestigio internacional, el Tibet constituye para China un territorio irrenunciable, ya que el 40% de los recursos chinos se encuentran en esa región.

Con el 25% de la superficie de la República Popular y una altitud media de 4.000 metros, la meseta tibetana es una fuente casi inagotable de recursos. Desde los más de 100 minerales ya localizados hasta las energías geotérmicas y solares, pues es la zona de mayor radiación solar de la nación.

También tiene un recurso que cada vez valdrá más: el agua. Tiene más de 20 ríos y 1.500 lagos de agua pura, de los cuales 47 tienen más de 100 kilómetros cuadrados. Sus glaciares acumulan el 30% del agua disponible por China.

En la meseta tibetana se encuentra el 30% del agua dulce de toda Asia, además de ser el origen de los ríos que abastecen el 50% de la población mundial.