El contexto libanés


David Ignatius, otanista convencido, publicó un artículo en 'The Washington Post' titulado "Siria esta pérdida, vamos a salvar Líbano". El titular representa el espíritu actual de EEUU en Oriente Medio. El Gobierno sirio, contra todo pronóstico, sobrevivió; en Yemen, la invasión saudí que iba a durar "15 días" lleva años, ante la resistencia popular yemení; Irak cada día más alineado con Irán y Palestina, que se niega a capitular.

CONTEXTO LIBANÉS


Líbano está en medio de dos bloques geopolíticos y es carne de guerras sectarias. El 54% de los libaneses profesa el Islam, el 40'70% es cristiano y solo un 3% es ateo. La ubicación geográfica del Líbano, en el centro de los conflictos de Oriente Medio, hace que sea un país tradicionalmente caracterizado por acoger grandes cantidades de población refugiada. Con una población de 4'4 millones de habitantes, Líbano se ha convertido en el país con la mayor concentración per cápita de refugiados en el mundo, ofreciendo refugio en este momento a alrededor de un millón de refugiados sirios y 650.000 refugiados palestinos.

Ya en la época de la guerra de los Seis Días vivían en Líbano unos 400.000 refugiados palestinos. El país ya tenía una historia de conflictos entre los diversos grupos de musulmanes, cristianos y drusos. Entre 1968 y 1975 la OLP comenzó a formar milicias armadas entre los refugiados para lanzar ataques contra Israel, llegando a controlar gran parte del sur del país, lo que condujo a enfrentamientos con las fuerzas del ejército libanés. Ante esta amenaza a su tradicional poder, los cristianos libaneses empezaron a armarse, fenómeno al que siguió la militarización de los diversos grupos políticos o religiosos. Hacia 1971 la situación estaba descontrolada, dándose luchas locales. Ante los enfrentamientos de las distintas facciones, el gobierno libanés, muy debilitado, no pudo mantener el orden, lo que desembocó en feroces enfrentamientos en Beirut entre cristianos del oriente de la ciudad y palestinos de los diversos campos que había en ella, y que se expandieron pronto al resto del país (abril de 1975).


Ante los enfrentamientos entre grupos nacionalistas, derechistas y cristianos contra palestinos e izquierdistas, el gobierno nacional pidió la intervención de una fuerza de la Liga Árabe formada principalmente por soldados sirios, que terminó por apoyar al gobierno controlado por los cristianos. La capital, al igual que el resto del país, quedó dividida entre los distintos bandos que combatían constantemente entre sí.

Por eso, al hablar de las protestas en el Líbano es fundamental tener en cuenta el contexto y la historia. Hezbolá tiene más de 25.000 combatientes a tiempo completo y 30.000 reservistas, el ejército libanés dispone de 60.000 soldados en activo. Una organización tiene la misma movilización bélica -humana- que un estado

DESESTABILIZACIÓN ISRAELÍ


Entre 1979 y 1983, los servicios secretos israelíes llevaron a cabo una campaña a gran escala de atentados con coches bomba que causaron la muerte de cientos de palestinos y libaneses, en su mayoría civiles. El general israelí David Agmon dijo que el objetivo era "crear caos entre palestinos y sirios en el Líbano, sin dejar una huella israelí, para darles la impresión de que estaban constantemente bajo ataque e inculcarles una sensación de inseguridad". "El columnista militar israelí Ronen Bergman señaló que el objetivo principal era "presionar a la Organización para la Liberación de Palestina para que utilice el terrorismo como justificación para una invasión del Líbano". Bajo ese pretexto, el 6 de junio de 1982 Israel invadió el Líbano.

PROTESTAS (17 de octubre de 2019-presente)


A mediados de octubre, en Beirut y Trípoli la gente decidió salir a protestar contra las políticas del gobierno. El punto de inflexión fue un intento de impuesto de seis dólares mensuales que el gobierno libanés quería aplicar al WhatsApp. Era la gota que colmaba el vaso para una sociedad cansada de tener que pagar la deuda de los bancos y de unos políticos que desvían tanto dinero hacia sus bolsillos que el estado es incapaz de cubrir gastos básicos como pagar al Ejército. Un ejemplo de la magnitud de la corrupción en el país: el anterior primer ministro, Fouad Siniora, está siendo investigado por la malversación de 11.000 millones de dólares en los tres años que ocupó el cargo.


El 17 de noviembre, en las protestas, izaron una gran bandera palestina en solidaridad con Gaza, que estaba siendo bombardeada por Israel. Los principales grupos sociales decidieron no reunirse con el enviado especial de la Francia de Macron a Oriente Medio. El movimiento de momento es plural y no hay sectarismo, se pueden ver carteles contra la usura y oír cánticos contra Israel.


Los bancos libaneses se enfrentan a continuas huelgas, la moneda está hundida y la economía va al colapso. Cada vez los manifestantes tienen menos cosas a perder y el grito de 'thawra' ('revolución') resuena en las calles. No hay un sindicato fuerte que pueda liderar las protestas, por lo que el liderazgo puede recaer sobre la sociedad civil (como en Sudán) o sobre algún partido que las logre instrumentalizar. Hezbollah y el Movimiento Amal deberán decidir en que bando quieren estar, de momento, algunos de sus miembros parecen haber elegido el de papel de actuar como pandilleros del capital.


Las protestas pueden ser un punto de inflexión para el maltratado pueblo, pero también la vuelta de guerras sectarias y conflictos híbridos.