El día que la Navidad detuvo la Primera Guerra Mundial


El 24 de diciembre de 1914, en el frente occidental de la Primera Guerra Mundial, los soldados alemanes comenzaron a decorar sus trincheras y luego continuaron con su celebración cantando villancicos, específicamente Stille Nacht (Noche de Paz).

Las tropas británicas en las trincheras al otro lado respondieron entonces con los mismos villancicos en inglés. Ambos lados continuaron el intercambio gritando saludos navideños los unos a los otros. Pronto ya había visitas en tierra disputada, donde pequeños regalos fueron intercambiados: whisky, cigarrillos, chocolates, etc.


La artillería en ese frente permaneció silenciosa esa noche. La tregua también permitió que los caídos recientes fueran recuperados desde detrás de las líneas y enterrados. Se condujeron ceremonias de entierro con soldados de ambos lados del conflicto llorando las pérdidas juntas y ofreciéndose su mutuo respeto.


La tregua se propagó hacia otras áreas, y hay muchas historias de partidos de fútbol entre las fuerzas de uno y otro bando. Hay cartas que confirman, por ejemplo, que el resultado de uno de esos juegos fue 3 a 2 a favor de Alemania.


En muchos sectores la tregua solo duró esa noche, pero en algunas áreas duró hasta el día de año nuevo, e incluso hasta el mes de febrero.

La tregua ocurrió a pesar de la oposición de los niveles superiores de los ejércitos. Los comandantes británicos John French y sir Horace Smith-Dorrien juraron que una tregua así nunca volvería a permitirse.


En los años subsiguientes se ordenaron bombardeos de artillería en la víspera de la festividad para asegurarse de que no hubiera más reblandecimientos en medio de aquella guerra imperialista. Asimismo, las tropas eran rotadas por varios sectores del frente para evitar que se familiarizasen demasiado con el enemigo. A pesar de esas medidas hubo encuentros amigables entre soldados, pero en una escala mucho menor que la de los encuentros del año anterior.



ARMISTICIOS INFORMALES

Con frecuencia, los soldados de uno y otro bando pactaban, a espaldas de sus superiores, disparar sobre sitios concretos, en momentos determinados, para evitar bajas enemigas. En alguna ocasión, se intercambiaron disparos después de que un mortero mal situado golpease a las líneas británicas, tras lo cual un soldado alemán pidió disculpas a los británicos, parándose así el intercambio de disparos entre ambas trincheras.