La idiosincrasia de los pueblos: entender a Corea del Norte


Corea del Norte es el país más cerrado y desconocido del mundo. Pero para juzgar a un pueblo hay que entender su historia e idiosincrasia, y en Occidente no nos han contado la del pueblo norcoreano. Nos venden a su líder como poco menos que un retrasado mental que tiene abducido a su gente, pero hay que conocer a ese pueblo y las barbaridades que ha sufrido para entender por qué guardan lealtad al régimen existente.

JAPÓN

La intrusión de Japón en los asuntos internos de Corea comenzó con el Tratado de Kanghwade 1876, que cedía los puertos y la economía de Corea a la nación nipona y estipulaba que los japoneses en la península se regirían por la ley japonesa y no por la coreana. El tratado era similar a los que las potencias imperialistas occidentales impusieron en la misma época a varios países asiáticos.

Tras la guerra ruso-japonesa, la península coreana fue ocupada y declarada protectorado japonés, y luego fue anexada en 1910. Dejaron de ser el apéndice de China, que llevaban siendo desde 1636, para pasar a dominio japonés.

El gobierno nipón promovió la llegada a la península coreana de agricultores y pescadores japoneses, a los que entregaba tierras gratuitas. Mientras los coreanos pasaban hambre, los japoneses se llevaban la mayor parte de las cosechas de arroz. Las fuerzas de ocupación imperiales consideraban a los coreanos una raza inferior y no tuvieron reparos a la hora de aplicar sobre ellos las mayores crueldades.

Durante la Guerra del Pacífico (1931-1945), las mujeres coreanas fueron llevadas a los burdeles militares japoneses donde se las denominaba «mujeres de consuelo». Se estima que fueron empleadas unas 200.000 coreanas, de las cuales 150.000 morirían durante la guerra.

Japón experimentó las primeras armas biológicas, en otros pueblos asiáticos, y con los coreanos en el Escuadrón 731, una instalación secreta de experimentación médica con seres humanos vivos. La cuota de trabajadores forzados de la Corea japonesa se traduce en 450.000 personas.

Se impuso a los coreanos una política de asimilación de la cultura japonesa en las escuelas coreanas, y a la fuerza se les hizo adoptar nombres al estilo japonés, Sōshi-kaimei, las vestimentas y el idioma japonés. Sin embargo, los coreanos lograron mantener su identidad cultural y despertaron un fuerte sentimiento patriótico y anticolonial. Durante este período, muchos tesoros nacionales y valiosas piezas arqueológicas fueron llevadas a Japón, sin haber sido objeto de devolución hasta la fecha.

Muchos coreanos fueron obligados a trabajar en las fábricas industriales militares de Hiroshima y Nagasaki. Hubo un total de 70.000 víctimas coreanas en ambas ciudades cuando los bombardeos atómicos.

EEUU

Los coreanos no se librarían de los japoneses hasta que estos fueron derrotados en la Segunda Guerra Mundial, pero inmediatamente cayeron en las garras de las potencias vencedoras. En 1948 EEUU y la URSS acordaron dividir la península, quedando el norte ocupado por los soviéticos y el sur por los estadounidenses.

Con la finalidad de unificar la península, el nuevo gobierno comunista del norte, apoyado por Stalin, invadió Corea del Sur en 1950. Washington y China entraron también en la guerra, los primeros porque querían evitar que el comunismo se extendiera por toda la península y los segundos porque no querían compartir frontera con las tropas estadounidenses.

Lunes, 30 de Julio de 2018:  Manifestantes en Seúl (Capital de Corea del Sur) queman la estatua de Douglas MacArthur, pidiendo la reunificación de las Dos Coreas y la retirada inmediata de las fuerzas de ocupación estadounidenses.

El general estadounidense Douglas MacArthur decidió entonces someter a Corea del Norte a un inmisericorde, despiadado y sistemático bombardeo que arrasaría hasta las más pequeñas poblaciones. En los tres años de guerra se pudieron lanzar unas 650.000 toneladas de bombas sobre Corea del Norte, incluyendo más de 35.000 toneladas de napalm, que habrían reducido a escombros a más de 600.000 viviendas, 5.000 escuelas y un millar de centros sanitarios. Cuando ya no había más objetivos urbanos que arrasar, los estadounidenses comenzaron a bombardear pantanos y presas, lo que provocó la inundación de granjas y destrucción de cosechas.

EEUU arrojó más toneladas de bombas en Corea del Norte que en todo el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, y se destruyeron más ciudades que en Alemania o Japón. 30 años después, el general del Ejército del Aire Curtis E. LeMay, que había sido jefe del Mando Aéreo Estratégico durante la guerra, afirmaba sin rubor a la Oficina de Historia de la Fuerza Aérea estadounidense que se había aniquilado alrededor de un 20% de la población norcoreana. Para hacernos una idea de la magnitud de la masacre, basta decir que durante la SGM la población británica fallecida fue del 2%.



Se podría haber superado la cifra de los 3 millones de norcoreanos muertos, pues el general Douglas MacArthur propuso lanzar entre 30 y 50 bombas atómicas sobre Corea del Norte, pensando que así pondría fin a la guerra en diez días, como reconoció en una entrevista al poco de acabar la guerra.

Kim Il-sung fue considerado por su pueblo como el héroe que hizo frente a EEUU e impidió la invasión de la patria. Esta imagen de resistencia posteriormente sería heredada por Kim Jong-il (su hijo) y Kim Jong-un (su nieto y actual líder supremo). Los norcoreanos no han olvidado los salvajes bombardeos, por eso apoyan sin fisuras el programa bélico del régimen: potentes defensas antiaéreas, instalaciones subterráneas y refugios, armamento nuclear para disuadir a cualquier posible agresor…


La República Popular Democrática de Corea (RPDC) es actualmente el país con el mayor número de personal militar y paramilitar, con un total de 9.495.000 activos, reservas, y paramilitares. Su ejército en servicio activo de 1'21 millones de soldados, el cuarto más grande en el mundo, después de China, EEUU y la India.


Hombres y mujeres de Corea del Norte ondean banderas y flores. Al fondo un flotador con misiles modelo y cohetes con palabras que leen "Por la paz y la estabilidad en el mundo" se desfilan por la Plaza Kim Il Sung durante el desfile militar el sábado 15 de abril de 2017, En Pyongyang, Corea del Norte.