El Tribuno del Pueblo de Colombia


El 9 de abril de 1948 la oligarquía colombiana asesinó al líder carismático Jorge Eliécer Gaitán, originando un conflicto civil.

Hijo de una profesora y un librero, desde joven Gaitán le interesó la política. Fue orador en las protestas contra el presidente Marco Fidel Suárez, en marzo de 1919; organizó la sociedad literaria Rubén Darío y constituyó el Centro Liberal Universitario. Ese mismo año inició estudios superiores en la Universidad Nacional de Colombia, donde se tituló como doctor en Derecho y Ciencias Políticas el 29 de octubre de 1924 con la tesis titulada "Las ideas socialistas en Colombia". En esta obra Gaitán se declaró socialista e incorporó postulados marxistas en su lectura de la realidad.

En 1926 por estudios fue a Roma y ahí fue influenciado por la oratoria de Mussolini, poniendo cuidado en cómo excitaba y organizaba el pueblo. Una vez en Colombia, posesionado como congresista, lideró entre el 3 y el 6 de septiembre de 1929, un debate de control en el Congreso debido al asesinato de un número indeterminado de trabajadores de la United Fruit Company en la región de Ciénaga. La matanza de estas personas es conocida como la "Masacre de las bananeras" y es citada en "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez. Este gesto le valió a Gaitán el título de "Tribuno del Pueblo".

Criticó el orden "convivialista", donde la política se practicaba en círculos cerrados, es decir, que sólo unas cuantas personalidades decidían el futuro de Colombia, allí donde se encontraba concentrada la oligarquía que mantenía dominado cada ámbito de la vida en el país. En 1933 fundó el movimiento político Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR) y su órgano periodístico "El Unirismo".

Seducido por los dirigentes tradicionales del Partido Liberal, asumió el cargo de alcalde de Bogotá en 1936, adelantó reformas sociales, promovió la municipalización de los servicios públicos y trató de establecer los restaurantes o comedores escolares. Otras iniciativas suyas no gozaron de la aprobación popular, como las de prohibir el uso de la ruana, las alpargatas, uniformar a los lustrabotas y a los conductores de taxis, quienes con un paro y bloqueo de vías presionaron por su renuncia. En 1940, el presidente Eduardo Santos Montejo lo nombró Ministro de Educación, desde donde emprendió una campaña de alfabetización, implantó el zapato escolar gratuito, los restaurantes escolares, el cine educativo ambulante, la extensión cultural masiva e inició el Salón Nacional de Artistas. Su acción política se dirigió contra la oligarquía y por la restauración moral.

En marzo de 1947 se efectuaron en Colombia elecciones del Congreso cuyos resultados permitieron al Partido Liberal asegurarse la mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes, a pesar de haber perdido el gobierno en las elecciones presidenciales del año anterior. Dentro del liberalismo, la mayoría de escaños fueron para los seguidores de Jorge Eliécer Gaitán, lo cual le valió convertirse ese año en el jefe de la colectividad y de la oposición.

Gaitán salió al mediodía del viernes 9 en compañía de varios amigos desde el Edificio Agustín Nieto (su sitio de trabajo) para almorzar en el Hotel Continental a la espera de varias reuniones que tendría durante ese día. En su agenda, para la tarde del día de su asesinato, tenía fijadas reuniones, entre otras, con el entonces joven líder estudiantil cubano Fidel Castro.​

Un hombre, Juan Roa Sierra, lo esperaba en la entrada del edificio y presuntamente fue él quien le disparó con un revólver, causándole heridas mortales. Gaitán fue llevado a la Clínica Central, donde murió cerca de las 2:05 de la tarde. Roa fue linchado brutalmente por la muchedumbre y su cadáver desnudo fue arrastrado por la calle después del asesinato.


Desde ese momento, la multitud creció en cuestión de minutos; ante la respuesta del ejército, los espontáneos se atrincheraron esperando las órdenes de los jefes liberales, que pretendían reunirse con el presidente Mariano Ospina Pérez. A medida que avanzaba la tarde, la turba fue armándose con herramientas y armas, irrumpiendo en ferreterías y estaciones de policía, donde algunos oficiales entregaron sus armas para salvar sus vidas.

La defensa del Palacio de La Carrera por la Guardia Presidencial y francotiradores no identificados, localizados en las edificaciones más altas cercanas al palacio, impidieron que la multitud entrara al lugar donde se hallaba el presidente. Una posible demora en entrar en acción por parte de quienes conducían los tanques de guerra hubiera facilitado la entrada al palacio de los manifestantes, ya que a la Guardia se le estaba terminando la munición.

La multitud daba paso a los cinco tanques de guerra que fueron dirigidos al lugar, pues creía que estaban apoyando su causa y, muy probablemente, así fue, hasta el momento en que fue muerto el coronel que los comandaba, poco antes de llegar al palacio. Una vez en la plaza, los tanques giraron y dispararon a la multitud, masacrando a unas 300 personas.

Dos exagentes de la CIA reconocen en el libro "El Gobierno Invisible" la participación de la agencia de inteligencia estadounidense en el asesinato de Gaitán, versión que el gobierno de Cuba ratificó en 2005 con un documental llamado "Operación Pantomima".

Según el exagente de la CIA John Mepples Spirito, la agencia estadounidense intentó sobornar a Gaitán para que dejara la política a cambio de la cátedra de derecho penal en la Universidad Sorbona de París o en la Universidad de Roma. Le ofrecieron un apartamento lujoso en la ciudad que eligiera (París o Roma), dos fincas: Una en la Sabana de Bogotá y otra en los Llanos Orientales, además de la financiación necesaria para que sus hijos pudieran estudiar el resto de sus vidas en cualquier universidad o colegio de Europa. Gaitán no aceptó pese a que su familia le insistió en que lo hiciera, en especial su hija Gloria.

Ante la negativa de Gaitán de ceder ante el soborno, la CIA tomó la decisión de asesinarlo. Para esto contrataron a un colombiano que ya le había ayudado a la Embajada Estadounidense en Bogotá en algunas misiones, su nombre era Juan Roa Sierra. La CIA le prometió a Roa Sierra que lo defenderían en caso de que las autoridades colombianas lo detuvieran por el hecho, le pagarían una suma de dinero y lo sacarían lo más pronto posible del país, pero los norteamericanos no pensaban hacer todo esto; por el contrario, después que Roa Sierra asesinara a Gaitán lo asesinarían a él, ya que era un testigo presencial del hecho y podía delatarlos en cualquier momento, además que su muerte serviría de chivo expiatorio.

El asesinato provocó una violenta reacción popular con su correspondiente represión gubernamental conocida como "El Bogotazo", que destruyó 142 edificaciones del centro de la capital.​ La violencia por el magnicidio no se concentró solo en la capital, también en ciudades importantes cercanas a Bogotá como Zipaquirá. Los municipios y regiones gaitanistas reaccionaron en igual o mayor proporción y, en casos como Barrancabermeja, la situación se extendió por más de un mes. Posteriormente, los enfrentamientos bipartidistas se extenderían a otras regiones durante la época conocida en el país como "La Violencia".