El mito del Plan Marshall


El Plan Marshall fue una ayuda económica estadounidense de 12.000 millones de dólares a Europa Occidental, devastada tras la Segunda Guerra Mundial.

Desde su inicio hasta nuestros tiempos el Plan Marshall se ha convertido en uno de los mitos fundadores de la UE y de la "amistad europeo-estadounidense".
El plan estuvo en funcionamiento durante cuatro años desde 1948. Los objetivos estratégicos de Estados Unidos eran eliminar barreras al mercado y evitar la propagación del comunismo.

Se dieron cantidades mayores a las grandes potencias industriales. Las naciones aliadas recibieron más ayuda que los antiguos miembros del Eje o que aquellos países que se habían mantenido neutrales.

El mayor receptor de dinero del Plan Marshall fue el Reino Unido, que recibió el 26% del total, seguido de Francia con el 18% y la nueva Alemania Occidental con el 11%. En total 18 países europeos recibieron el plan.

La Unión Soviética se negó a participar en el programa por temor a la pérdida de independencia económica (someter su situación económica interna a controles externos e integrarse en un mercado europeo); con su negativa también bloqueó la posible participación de países de Europa del Este, como Alemania Oriental o Polonia.

La iniciativa favoreció la entrada de empresas estadounidenses y se acrecentó el temor a que los países europeos se convirtieran en estados clientelares y dependientes de EEUU. Los Estados Unidos desarrollaron programas similares en Asia, pero bajo otras denominaciones.

La mayoría de expertos rechaza la idea de que el Plan revivió milagrosamente a Europa, ya que la evidencia muestra que ya se estaba llevando a cabo una recuperación general.

Las subvenciones del Plan Marshall se proporcionaron a una tasa que no era mucho más alta en términos de flujo que la ayuda anterior de la ONU y representaban menos del 3% del ingreso nacional combinado de los países receptores entre 1948 y 1951, lo que significaría un aumento en el crecimiento del PIB de solo 0'3 %.

Además, no existe una correlación entre la cantidad de ayuda recibida y la velocidad de recuperación: tanto Francia como el Reino Unido recibieron más ayuda, pero Alemania Occidental se recuperó significativamente más rápido.

Francia, Alemania Occidental e Italia empezaron sus recuperaciones económicas antes de empezar a recibir la ayuda del Plan Marshall. Austria y Grecia recibieron un montón de ayuda del Plan Marshall, y aun así su recuperación económica solo se produjo cuando dicha ayuda estaba desapareciendo.

El Plan Marshall también es visto como uno de los elementos que impulsó la unificación europea, ya que creó instituciones para coordinar la economía a nivel europeo.

Sirvió en gran parte para comprar productos procedentes de los Estados Unidos. Al haber prácticamente agotado sus reservas monetarias durante la guerra, la ayuda del Plan Marshall representaba una de sus pocas vías para importar bienes del exterior. En un primer momento los europeos adquirieron productos de primera necesidad, como víveres y combustible, pero lentamente empezaron también a importar bienes necesarios para la reconstrucción, que era la finalidad principal del Plan.

De los 12.000 millones de dólares aportados por los Estados Unidos a mediados de 1951, 3.400 se gastaron en materias primas y productos semimanufacturados, 3.200 en comida, lienzo y fertilizantes, 1.900 en maquinaria, vehículos y equipamiento y 1.600 en combustible.