Menos Malcolm X y más Thomas Sankara


Malcolm X, uno de los muchos referentes de la progresía globalista, nació un día como hoy de 1925 en la ciudad estadounidense de Omaha. No es de extrañar que una izquierda que abandonó el racionalismo hace décadas tenga como ídolo a uno de los precursores del nacionalismo negro. Un hombre que daba más prioridad a la etnia que a la clase y que responsabilizaba a los blancos de todos los males de la historia.

Cuando Malcolm tenía seis años, su padre (que era reverendo bautista) fue asesinado por su labor en defensa de los derechos de los trabajadores y su madre (que tenía la piel clara debido a que su madre había sido violada por un blanco) ingresó en un psiquiátrico a causa de la locura que le produjo el hecho de que le quitaran la custodia de sus hijos.


Después de vivir en una serie de casas de acogida, Malcolm X se involucró en el crimen organizado (drogas, prostitución y robos) y en 1945 fue condenado a 8 años de prisión. En la cárcel, Malcolm X se convirtió en miembro de la Nación del Islam y tras su libertad condicional en 1952, se convirtió en ministro de la organización.

Durante casi una docena de años fue la cara pública de la Nación del Islam. En esta etapa, Malcolm cambiaría su antiguo apellido (Little) por una “X”. Según explicó, la X en matemáticas significa la incógnita, lo que se desconoce. Los militantes de Nación del Islam cambiaban el apellido que les dieron a sus antepasados esclavos por aquella X como símbolo de su identidad perdida.

Malcolm enseñó sus creencias en sus discursos. Estos solían contener la frase «El Honorable Elijah Muhammad nos enseña que...».​​ En una ocasión Malcolm X se comparó a él mismo con un muñeco de ventrílocuo que sólo podía decir lo que Elijah Muhammad le había dicho.

Dijo que las personas negras eran las personas originarias del mundo,​ y que los blancos eran una raza de diablos que fueron creados por un malvado científico llamado Yakub.​ La Nación del Islam creía que la gente negra era superior a la gente blanca, y que la desaparición de la raza blanca era inminente.

Cuando fue interrogado acerca de sus declaraciones de que los blancos eran diablos, Malcolm X dijo que «la historia demuestra que el hombre blanco es un diablo». Enumeró algunas de las razones históricas que, a su juicio, apoyaban su argumento: «Cualquiera que viole, y saquee, y esclavice, y robe, y lance bombas en pueblos... cualquiera que haga estas cosas no es más que un diablo» (entonces los árabes, asiáticos, indígenas prehispánicos etc. también lo serían).


Si bien el movimiento por los derechos civiles luchaba contra la segregación racial, Malcolm X estaba a favor de la completa separación de los afroestadounidenses de los blancos. La Nación del Islam propuso la creación de un país para las personas negras en el sur de Estados Unidos como una medida provisional hasta que los afroestadounidenses pudieran "regresar" a África.

En septiembre de 1960, Fidel Castro llegó a Nueva York para asistir a la reunión de la Asamblea General de la ONU. En vez de hospedarse en un hotel exclusivo y de alta categoría, se hospedó en el económico Hotel Theresa en Harlem. Malcolm fue un miembro prominente del comité de Harlem encargado de dar la bienvenida a Fidel y a otros líderes del mundo que se encontraban con él. Castro estaba tan impresionado por Malcolm X que solicitó una reunión privada con él.

Durante la reunión de la Asamblea General, Malcolm X también fue invitado a muchas recepciones oficiales de embajadas de naciones africanas, donde se reunió con muchos jefes de Estado y otros dirigentes, incluidos Gamal Abdel Nasser de Egipto, Ahmed Sékou Touré de Guinea y Kenneth Kaunda del Congreso Nacional Africano de Zambia.

Las presiones recibidas de Oficiales Nacionales de Chicago y del Capitán Joseph, de Nueva York llevaron a su salida de la secta en marzo de 1964.

El líder de la Nación del Islam, Elijah Muhammad, fue descubierto teniendo relaciones sexuales con diferentes mujeres y viviendo de forma lujosa.

Tras abandonar la Nación del Islam, Malcolm X hizo la peregrinación a La Meca y se convirtió al sunismo. Viajó extensamente por toda África, Oriente Medio e incluso visitó la Unión Soviética. Fundó la Muslim Mosque y la Organización de la Unidad Afroamericana.

En sus viajes por el tercer mundo abrazó parcialmente el socialismo: “Casi todo país que ha logrado su independencia, ha ideado algún tipo de sistema socialista, y esto no es accidental". Pero seguía teniendo una visión etnicista del mundo que le alejaba de cualquier tipo de izquierda racionalista: “La revolución rusa también fue- sí, señores, lo fue- nacionalismo blanco. ¿No lo creen? ¿Por qué creen que Kruschev y Mao no logran ponerse de acuerdo? Nacionalismo blanco". 


Al final de su vida Malcolm se reconcilió con Martin Luther King y el movimiento negro no violento, además de rebajarse su supremacismo: “Yo estaba siempre furioso, pero la experiencia que había tenido en Tierra Santa de una auténtica fraternidad me había hecho reconocer que la ira puede ser ciega. En cuanto tenía un minuto libre, discutía con las personas que ejercían una influencia en Harlem. A quien quería oírme, le repetía que ahora mis amigos eran negros, marrones, rojos, amarillos y blancos”.

Seguía pensando que la colaboración con los blancos en su lucha no era buena, aunque dos días antes de su asesinato dijo: "Escuchar a líderes como Nasser, Ben Bella y Nkrumah han hecho darme cuenta de los peligros del racismo. Me di cuenta que el racismo no es sólo un problema de blancos y negros. Existen baños de sangre en todas las naciones de la tierra en un momento u otro. Hermano, ¿recuerdas el momento en el que una chica universitaria blanca entró en el restaurante con el propósito de ayudar a reunir a los musulmanes negros y a los blancos, y yo le dije que no había ninguna remota posibilidad y se fue llorando? Bien, he vivido para lamentar aquel incidente. En muchas partes del continente africano vi a estudiantes blancos ayudar a la gente negra. Algo como esto mata un montón de argumentos. Hice muchas cosas como musulmán negro de las que ahora me lamento. Yo era un zombi por entonces, como todos los musulmanes negros. Estaba hipnotizado. Bueno, supongo que un hombre tiene derecho a hacer el ridículo si está dispuesto a pagar el coste. Esto me costó 12 años. Esa fue una mala escena, hermano. La enfermedad y la locura de aquellos días... me alegro de estar libre de ellos".

Un año después de su abandono de la secta, el 21 de febrero de 1965, Malcolm X fue asesinado en Manhattan por Thomas Hagan, miembro de la Nación del Islam, y dos hombres más.

Malcolm X no fue un personaje redondo. Tuvo su evolución y sólo al final de su vida dejó de ser una persona corrompida por el odio. Decir que cambió la historia de Estados Unidos es magnificar al personaje, ponerlo a la misma altura que Martin Luther King. Su legado es más emocional que político, pues a excepción de su autobiografía, Malcolm X no dejó escritos. Su filosofía se conoce casi en su totalidad debido a la multitud de discursos y entrevistas que dio desde 1952 hasta su muerte en 1965.