EUGENIO IV: EL PAPA QUE LOGRÓ UNIR A ORTODOXOS Y CATÓLICOS



Gabriele Condulmer, nació en la Venecia de 1383, en el seno de una familia de mercaderes adinerados. Distribuyó 20.000 ducados a los pobres y dando la espalda al mundo entró en el monasterio de San Jorge en su ciudad natal.

Surgió como una figura prominente durante el pontificado de su tío, el Papa Gregorio XII, quien lo nombró obispo de Siena, lo que provocó la repulsa de la clase política de la ciudad, contraria al nombramiento de un obispo extranjero de 24 años. Condulmer renunció al puesto, convirtiéndose entonces en el tesorero papal de su tío y cardenal de varias basílicas.

Le fue de mucha utilidad al Papa Martín V (su tío), lo que lo llevó a ser rápidamente elegido como sucesor (207° Papa de la Iglesia Católica). Fue coronado en Roma el 11 de marzo de 1431. Antes de su elección firmó un acuerdo por escrito con los cardenales, en el cual se comprometía a distribuirles la mitad de las ganancias de la Iglesia y, en adición, prometió consultarles sobre todo tipo de cuestiones de importancia.

Eran tiempos difíciles: El movimiento conciliarista, que proclamaba que el Concilio era superior al Papa, se hallaba en su apogeo. Desde el primero hasta el último día de su pontificado, Eugenio tendría frente a sí un Concilio antipapal.

Eugenio estuvo en el trono con la simple rutina de la vida monástica, dando muy ejemplo por su austeridad y verdadera piedad. Además de ser un acérrimo opositor al nepotismo (preferencia que tienen algunos funcionarios públicos para dar empleos a familiares o amigos).

En Roma, los enemigos del papa fomentaron una rebelión en mayo de 1434 y Eugenio, disfrazado de monje, escapó por el Tíber hacia Ostia, desde donde los florentinos le llevaron a su ciudad y le recibieron con una ovación. Envió a Vitelleschi, militante obispo de Recanati, para restaurar el orden en los Estados Pontificios.

En 1435, mediante una bula papal, Eugenio mandó liberar a los esclavos que aceptasen ser bautizados en las Islas Canarias.

La bula Laetentur caeli, del 6 de julio de 1439, que promulga la unión de las iglesias griega y latina

El 5 de julio de 1439 dio el Decreto de Unión con la iglesia Oriental, lo que aumentó mucho su prestigio papal. La unión con los griegos fue seguida por la de los armenios, el 22 de noviembre, la de los jacobitas en 1443 y de los nestorianos en 1445. Tras una prolongada lucha, obtuvo finalmente la victoria: La proclamación del primado universal del Romano Pontífice. Eugenio IV tuvo el consuelo de ver a todo el mundo cristiano obediente a la Santa Sede.

También fue uno de los primeros impulsores del movimiento renacentista. Llamó junto a sí a los artistas más ilustres de Italia y del extranjero. En 1441, a petición del arzobispo de Burdeos, el Papa Eugenio IV creaba un Studium Generale (teología, derecho, medicina y artes), que será el origen de la Universidad de Burdeos.

Eugenio IV hizo una entrada victoriosa en Roma el 28 de septiembre de 1443 después de un exilio de casi 10 años. El resto de sus años los dedicó a mejorar la triste condición de Roma y a consolidar su autoridad espiritual entre las naciones de Europa.





Falleció en Roma, capital de los Estados Pontificios, el 23 de febrero de 1447. Tiene el innegable mérito de haber logrado unir al mundo cristiano y haber infligido al conciliarismo un golpe del que ya no se repuso. Uno de los más grandes papas de la historia.

Sin embargo, la oposición de los monjes griegos, que tenían un gran poder en la iglesia de oriente, y la conquista de Constantinopla por los turcos, acabó con el sueño de Eugenio IV, ratificándose la separación de ambas iglesias en 1472.