El del mocho en la cabeza se rinde


El independentismo respira aliviado. Carles Puigdemont ha decidido dar un paso lado, y así lo ha comunicado ya a sus compañeros de "Junts" per Suïssa y a los cuatro ex consejeros cesados en Bruselas, en una reunión mantenida esta mañana en la nueva mansión que ha estrenado en Waterloo. El expresident cede así a las presiones de ERC, el PDeCAT y incluso de su propio invento electoral, JXCat, que en los últimos días le habían pedido que dejara paso para desbloquear la situación.

Será justo después de las declaraciones de esta semana que viene en el Tribunal Supremo cuando Puigdemont y los partidos independentistas escenificarán el paso atrás del ex presidente, que por otro lado podría recibir algún cargo simbólico con el fin de restituir la figura del President, después del cese con la aplicación del 155.

La educación como detonante

La intención del Gobierno de España de intervenir en el modelo educativo catalán en aplicación del 155 ha sido un argumento decisivo para que las fuerzas del independentismo hayan optado por una solución legal a la investidura que les permita volver a tomar las riendas del gobierno de la Generalitat.
Inicialmente, Puigdemont pretendía intentar ser investido él y a partir de ahí, intentar lo mismo con Jordi Sánchez -en prisión- y Jordi Turull, con medidas cautelares. Las dificultades para investir a los tres primeros de la lista de Junts per Catalunya podría haber sido utilizada como llanto por no poder investir a nadie, hasta llegar a un cuarto estadio con una investidura efectiva. Pero la amenaza del 155 asusta y, de no tener Govern antes del 31 de marzo, los cambios que se hagan en materia educativa afectará como mínimo todo el curso 2018-19.