Convocada para septiembre una huelga indefinida en la fábrica de Iveco en Madrid tras el despido masivo de trabajadores enfermos


El próximo 12 de septiembre los trabajadores de Iveco irán a la huelga. 

Los más de 2.400 empleados de la planta que fábrica camiones, situada en Madrid, se encuentran inmersos en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo. Pero ese no es el motor de la huelga, piden la readmisión de 10 trabajadores, despedidos por 'motivos injustos' bajo causas organizativas, disciplinarias, por salud.

La empresa, amparándose en el artículo 52 del Estatuto de los trabajadores, está despidiendo a trabajadores por faltas de asistencia intermitentes, aunque justificadas. Así, aquellos empleados que han estado de baja más de ocho días en un periodo de dos meses consecutivos o más de 20 días en un periodo de cuatro meses no consecutivos a lo largo de un año pueden convertirse en despidos objetivos. Todo ello si durante los 12 meses anteriores han faltado un 5% de los días hábiles. Un viacrucis legal que ha mandado al paro a trabajadores con bajas justificadas a un módico precio.

Estos empleados solo reciben una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de doce mensualidades.

Dicho artículo que abusa de los trabajadores fue creado por el PSOE y endurecido aún más por el PP.

El delegado de prevención de riesgos laborales señala a diversos medios que estamos ante 'despidos terapéuticos'. “Son gente enferma y personas que tienen lesiones derivadas de los ritmos frenéticos del trabajo en cadena como problemas de hernias discales o codos de tenista. Tenemos una plantilla joven y la empresa aplica los despidos sobre gente que puede tener futuras bajas. La empresa ya lo había aplicado en casos excepcionales anteriormente reconociéndolos luego como improcedentes en los juzgados, pero ahora parece que lo quiere aplicar de forma intensiva”.

Los despidos comenzaron a mediados de julio, tras la firma del ERTE.

La empresa manifestó que se había disparado el absentismo, entonces los trabajadores reunieron una comisión creada para atajar el absentismo, analizar los casos y tomar medidas para evitar así la aplicación del artículo de los despidos masivos. Pero los dirigentes de la empresa no quisieron reunirse y empezaron a despedir.

Es entonces cuando los trabajadores acordaron por unanimidad ir a la huelga indefinida. El pleno del Comité de empresa tomaba la decisión el 20 de julio, denunciando la política de 'terror' empleada por la empresa que había decidido “saltándose todos los cauces del diálogo despedir de forma masiva aplicando el artículo 52”.

El 25 de julio tenía lugar el acto de mediación en el Instituto Laboral. Tampoco hubo avances ese día por lo que la convocatoria sigue adelante.

Pero esta situación no es nueva para una plantilla que vive bajo el eterno yugo del despido. Hace dos años los empleados ya tuvieron que plantar cara por la ejecución de despidos amparándose en el sistema de evaluación japonés ‘World Class Manufacturing’ (WCM). Este sistema evaluaba a los trabajadores en 20 aspectos que iban desde la puntualidad hasta las habilidades sociales. Sindicatos denunciaba que basándose en esas evaluaciones la empresa había despedido a gente que se encontraba con bajas de larga duración.