En poco más de 10 años las multinacionales yanqui-sajonas han sacado de Méjico el doble de oro que los españoles en los más de 300 años que estuvimos


En Méjico hay proyectos mineros que ocupan al menos un 18% del territorio total del país.

El 75% de las empresas son canadienses. Sputnik muestra la realidad de un negocio extractivista que afecta a la sociedad mejicana.

Sólo entre los años 2001 y 2017, la minería transnacional extrajo de Méjico el equivalente al doble del oro y la mitad de la plata que los españoles se llevaron de Méjico en calidad de impuestos durante los más de 300 años que duró la obra española, según aparece referenciado en el trabajo del periodista Jesús Lemus, en su libro "México a cielo abierto", publicado a principios de este año.

Ese crecimiento exponencial estuvo dado por la promoción que los gobiernos de los tres países norteamericanos le dieron en la firma del Tratado de Libre Comercio que entró en vigencia el 1 de enero de 1994.

Con el TLCAN se hizo una ley, que es casi la misma que en toda Hispanoamérica, que les dio a las empresas mineras una permisividad abierta y una preferencia sobre cualquier otra actividad productiva".

Desde entonces, se han otorgado:

  • 22.000 títulos de concesión
  • Para 1.400 proyectos mineros
  • Que ocupan entre un 16 y un 18% de la superficie total del país
  • El 75% de las empresas extranjeras del rubro son de origen canadiense.


El mecanismo establecido en Méjico para el control de las empresas mineras depende de lo que declaren haber obtenido del subsuelo y en base a eso, se les calcula cuánto dinero deben pagar por la riqueza que se llevan.

Sin embargo, no hay ningún control de que las empresas efectivamente extraigan lo que declaran. No hay quien mida cuánto sacan, ni se sabe si están extrayendo más de lo que reportan y eso que lo reportado es muchísimo.

Lacaba explicó a Sputnik que a partir del año 2014, se gravó la actividad con un impuesto del 7,5% sobre el material extraído, del que las empresas puedan deducir sus gastos de operación, por lo que el pago no es realmente muy elevado. También pagan derecho al agua y uso de suelo, que equivale a unos 50 pesos mexicanos (menos de 3 dólares) por hectárea, cada 6 meses.

Aquí el hispanófobo de Evo Morales no se quejará, porque como los que interfieren no son hispanos pues da igual. La única manera de librar a las naciones que conforman la hispanidad del yugo imperialista yanqui-sajón es estando unidos. La hispanidad unida, jamás será vencida.